VIDEO | Con críticas a Milei y consignas ideológicas, Ni Una Menos volvió a mezclar una tragedia con militancia política
El femicidio de Agostina Vega, la adolescente cordobesa de 14 años, motivó una nueva movilización que rápidamente derivó en ataques al Gobierno nacional y reavivó el debate sobre la partidización del movimiento feminista.
El brutal asesinato de Agostina Vega, la adolescente cordobesa de 14 años cuyo caso conmociona al país, volvió a movilizar a distintos sectores sociales bajo la consigna de Ni Una Menos. Sin embargo, una vez más, la marcha quedó envuelta en cuestionamientos por la utilización política de una tragedia que excede cualquier bandera partidaria.
Aunque la convocatoria fue presentada como un reclamo de justicia por la joven asesinada, gran parte de las consignas escuchadas durante la jornada estuvieron dirigidas contra el presidente Javier Milei y su administración, desplazando el foco de atención del caso que originó la protesta.
NOVA estuvo presente en la movilización y recogió testimonios que reflejan cómo el reclamo derivó rápidamente hacia un discurso de confrontación política. "Vine a la marcha contra la violencia machista, para que dejen de matar a las pibas y para que este gobierno de mierda deje de decir que no existe la violencia de género", expresó una manifestante consultada por este medio.
La participante también vinculó directamente el crimen de Agostina con la gestión nacional y celebró la capacidad de organización del movimiento feminista para enfrentar al oficialismo. "Queremos seguir organizadas para enfrentar a este gobierno de mierda y que nunca más nos desaparezca una piba", sostuvo.
Las declaraciones volvieron a alimentar una discusión que acompaña a Ni Una Menos desde hace años: si el movimiento continúa siendo un espacio amplio de reclamo social o si terminó convirtiéndose en una plataforma utilizada por sectores ideológicos y opositores para canalizar críticas políticas bajo la cobertura de causas sensibles.
Mientras familiares y allegados de Agostina exigen respuestas concretas sobre el crimen, algunos sectores cuestionan que tragedias como la de la adolescente sean utilizadas para instalar discursos partidarios o responsabilizar automáticamente a gobiernos de turno por hechos cuya investigación corresponde a la Justicia.
El caso de Agostina también volvió a exponer otra discusión incómoda para el feminismo organizado: pese a una década de movilizaciones, ministerios, observatorios, campañas y estructuras estatales creadas específicamente para abordar la problemática, los femicidios continúan ocurriendo y las respuestas siguen sin llegar a tiempo para muchas víctimas.
En ese contexto, la marcha dejó una imagen que se repite con frecuencia. Por un lado, el legítimo dolor por una adolescente asesinada. Por otro lado, una fuerte carga ideológica que para muchos termina alejando a ciudadanos que reclaman justicia pero no se sienten representados por las consignas políticas que dominan este tipo de convocatorias.
La investigación por el crimen de Agostina Vega continúa su curso. Mientras tanto, el debate sobre la violencia contra las mujeres sigue abierto, aunque cada vez son más quienes cuestionan que una causa que debería unir a toda la sociedad termine absorbida por disputas políticas e identitarias.








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