Entre bueyes no hay cornadas... ¡Pero en ARSAT sobran sospechas!
Una investigación judicial y política comenzó a poner bajo la lupa el funcionamiento interno de ARSAT y el entramado de funcionarios que, según distintas versiones y expedientes, habría consolidado una estructura de poder con fuerte impronta mendocina dentro de organismos estratégicos del Estado nacional.
La situación reavivó comparaciones con viejos esquemas de construcción política de los años noventa, dando lugar a una definición que ya circula en medios y pasillos oficiales: "La banda de los mendocinos".
⚖️🐎 El denunciante Aldo Sergio Parodi compareció ante la Fiscalía Federal 3 de Córdoba para ampliar su acusación contra el tesorero de la Asociación del Fútbol Argentino, Pablo Toviggino, y sus testaferros, a quienes vincula con presunto lavado de activos en subastas millonarias… pic.twitter.com/p2csoeHXJf
— Agencia NOVA (@agencianovaok) April 12, 2026
El foco principal de las sospechas apunta a presuntas irregularidades en contrataciones vinculadas a servicios logísticos y almacenamiento tecnológico. La empresa Argentina Logistic Services (ALS) aparece mencionada en el centro de las investigaciones por supuestos direccionamientos, adjudicaciones cuestionadas y posibles sobreprecios en operaciones vinculadas a equipamiento estatal.
Las actuaciones judiciales buscan determinar si existió un esquema organizado para beneficiar determinados intereses económicos mediante contrataciones públicas.
La figura que aparece con mayor exposición dentro del expediente es la de Facundo Leal, señalado por distintas fuentes como uno de los articuladores de esta estructura.
Su situación judicial, sumada a allanamientos y elementos secuestrados durante la investigación, aceleró la atención sobre el entramado de relaciones políticas y administrativas que habría funcionado dentro de ARSAT y otros organismos nacionales.
Más allá de la investigación penal, el caso abrió una discusión más amplia sobre cómo determinados grupos de funcionarios logran sostener poder transversal a distintos gobiernos. Nombres ligados a áreas estratégicas, conexiones provinciales y permanencia en cargos técnicos alimentan la hipótesis de una red interna que trascendió gestiones políticas.
Para algunos observadores, el fenómeno recuerda a viejos modelos de construcción de influencia estatal; para otros, representa un nuevo capítulo en la disputa por el control de organismos clave del aparato público.
Mientras avanzan las investigaciones y se esperan definiciones judiciales, la causa promete extenderse más allá de las oficinas de ARSAT: pone en debate el manejo de empresas estatales, los mecanismos de contratación pública y la permanencia de estructuras de poder que sobreviven a los cambios políticos.








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