La Libertad Retrocede: seis de cada diez actividades económicas destruyeron puestos de trabajo en el sector privado
Un informe elaborado por Misión Productiva encendió una nueva señal de alarma sobre el impacto del programa económico del Gobierno nacional en el entramado laboral argentino.
Según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), el 59 por ciento de las ramas productivas privadas del país destruyó empleo registrado desde noviembre de 2023 hasta febrero de 2026, en lo que ya se perfila como uno de los procesos de deterioro laboral más profundos de los últimos años.
La desocupación crece como preocupación y el 74% de los desempleados no apoya a Mileihttps://t.co/FXv19MRxxZ
— El Destape (@eldestapeweb) June 1, 2026
El relevamiento sostiene que 554 de las 948 actividades económicas relevadas redujeron su cantidad de trabajadores formales durante la actual gestión libertaria. La caída no se concentró únicamente en sectores históricamente sensibles a los ciclos económicos, como la construcción o la industria, sino que se extendió a servicios, actividades profesionales, transporte e incluso parte del agro.
La magnitud del derrumbe refleja el costo social del ajuste impulsado por el Gobierno nacional. Mientras Milei insiste en mostrar indicadores de desaceleración inflacionaria y equilibrio fiscal, el empleo formal aparece como una de las principales víctimas de una política económica que, según el informe, está erosionando capacidades productivas en gran parte del país.
Los sectores más golpeados son, precisamente, aquellos con mayor capacidad de generación de trabajo:
- Construcción: perdió 81.295 puestos registrados.
- Industria manufacturera: destruyó 76.556 empleos.
- Transporte y almacenamiento: cayó en 61.107 trabajadores.
- Servicios profesionales, científicos y técnicos: perdió 25.449 puestos.
- Intermediación financiera y seguros: retrocedió en 12.089 empleos.
El documento advierte que la destrucción de empleo “no se limitó a sectores industriales o ligados a la obra pública”, sino que alcanzó también a numerosos servicios privados y profesionales, exponiendo una crisis “de carácter generalizado” sobre buena parte de la economía.
Aunque algunas actividades mostraron crecimiento -como agricultura, salud, gastronomía y enseñanza-, el propio informe remarca que esos avances están muy lejos de compensar la pérdida masiva de puestos de trabajo en el resto del aparato productivo.
Entre los rubros que sí incorporaron trabajadores aparecen:
- Agricultura, ganadería y pesca: +17.351 empleos.
- Salud humana y servicios sociales: +17.259.
- Hotelería y gastronomía: +8.959.
- Enseñanza: +7.858.
Sin embargo, Misión Productiva descarta de plano la idea de una supuesta “destrucción creativa”, concepto frecuentemente reivindicado por sectores libertarios para justificar cierres y despidos como parte de una reconversión económica.
“La creación de empleo de los sectores que crecen está lejos de compensar a los sectores que destruyen”, señala el documento. Y agrega que el proceso actual “no se asemeja a una destrucción creativa sino a la caída mayoritaria de la economía”.
El informe también alerta sobre una “pérdida de capacidades productivas” que podría tardar años en recomponerse, debido a la desaparición de empresas, empleos especializados y entramados productivos locales.
Otro de los puntos críticos apunta al aumento de la informalidad. Según el análisis, los trabajadores expulsados del empleo registrado no están siendo absorbidos por nuevos sectores dinámicos, sino empujados hacia el cuentapropismo precario y actividades de baja productividad.
“Los recursos expulsados del sistema formal derivan hacia el cuentapropismo informal, reduciendo la productividad media del conjunto de la economía”, advierte el texto.
La radiografía contradice el discurso oficial que presenta el ajuste como una etapa transitoria hacia una futura recuperación. Por el contrario, los datos muestran un deterioro extendido del mercado laboral en plena implementación del programa de shock libertario.
Mientras el Gobierno celebra el superávit fiscal y la desaceleración inflacionaria, el empleo formal sigue acumulando víctimas. Y los números oficiales empiezan a mostrar que el costo del experimento económico de Milei recae, cada vez con más fuerza, sobre trabajadores, industrias y sectores productivos de todo el país.








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