Política
Todo pago con plata en mano

Fotos exclusivas: así se deslomó la jermu de Ladroni en Madrid durante las vacaciones de lujo con las mamis del cole

Bettina Angeletti, la generosa: se deslomó en Madrid con las mamis, les pagó todo y volvió justo para cerrar el semipiso de 300 mil dólares junto a su esposo Manuel Adorni. (Dibujo: NOVA)
La esposa de Adorni invitó a sus amigas a primera clase a Madrid, se bancó todo en efectivo y al toque se compró el semipiso paqueta en Caballito.
La esposa de Adorni invitó a sus amigas a primera clase a Madrid, se bancó todo en efectivo y al toque se compró el semipiso paqueta en Caballito.
Mientras Adorni ajusta, su mujer ajusta cuentas en Madrid: pagó en efectivo el viaje de lujo de las amigas del colegio.
Mientras Adorni ajusta, su mujer ajusta cuentas en Madrid: pagó en efectivo el viaje de lujo de las amigas del colegio.
De Madrid a Iguazú sin parar: la esposa de Adorni que no escatima en efectivo ni en joda con las del cole.
De Madrid a Iguazú sin parar: la esposa de Adorni que no escatima en efectivo ni en joda con las del cole.
Bettina Angeletti, la que viaja en primera y compra departamentos: el tour madrileño con las mamis que pagó ella sola en cash.
Bettina Angeletti, la que viaja en primera y compra departamentos: el tour madrileño con las mamis que pagó ella sola en cash.

Las imágenes difundidas en las últimas horas sobre el viaje de Bettina Angeletti a Madrid reactivaron cuestionamientos sobre el círculo cercano al gobierno nacional y abrieron un nuevo frente de discusión en medio del discurso de austeridad que impulsa el presidemente Javier Milei. La esposa de Manuel Adorni aparece en fotografías junto a un grupo de amigas durante una escapada que, según trascendió, habría sido financiada en efectivo y sin intermediarios.

En un contexto donde el oficialismo construye su identidad política sobre la idea de ajuste y sacrificio, la escena resulta difícil de encajar. No se trata solo de un viaje al exterior sino de la forma en que se habría realizado. Pasajes en primera clase, estadías cubiertas para varias personas y movimientos de dinero en efectivo que, aun si fueran legales, chocan con la estética de transparencia que el propio Gobierno intenta instalar.

El dato económico tampoco pasa desapercibido. La escapada ocurrió pocos días antes de la compra de un semipiso en Caballito valuado entre 230 mil y 300 mil dólares, y se suma a la adquisición previa de una propiedad en el country Indio Cuá por otros 245 mil. En paralelo, el discurso oficial insiste en que no hay margen para nada y que cada peso debe ser cuidado como si fuera el último.

El itinerario suma capítulos que alimentan la incomodidad. Tras regresar de Madrid, el mismo grupo emprendió otro viaje a Iguazú. Una seguidilla de traslados que, más que una anécdota, empieza a dibujar un estilo de vida que no coincide con la narrativa del ajuste permanente. Mientras tanto, la motosierra sigue siendo para otros.

El episodio también dejó un detalle sugestivo. Entre los “me gusta” de las fotos aparece Marcelo Grandío, el mismo que se había presentado como quien pagó un vuelo anterior de la pareja hacia Punta del Este. La repetición de nombres en situaciones similares no hace más que agregar ruido en un momento donde cada movimiento es observado con lupa.

La denuncia del diputado Rodolfo Tailhade terminó de escalar el conflicto político. El legislador adelantó que presentará más información y desde el Gobierno respondieron con la amenaza de judicializar el tema. La estrategia ya es conocida y se activa cada vez que la explicación no alcanza o incomoda.

El problema de fondo no es el viaje ni el destino. Es la coherencia. Porque cuando el relato oficial se construye sobre la idea de austeridad extrema, cualquier señal en sentido contrario se vuelve más visible. Y en ese contraste, el Gobierno empieza a quedar atrapado en su propia narrativa.

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