Le pusieron los puntos: veteranos de Malvinas atendieron al cipayo Presti por justificar el hundimiento del ARA Belgrano
Un nuevo foco de conflicto se abrió entre el Gobierno nacional y los veteranos de la Guerra de Malvinas tras las declaraciones del cipayo impresentable que tenemos como ministro de Defensa, Carlos Presti, quien calificó como un “acto de guerra” el hundimiento del ARA General Belgrano.
Lejos de apaciguar el clima en una fecha sensible, sus palabras desataron un fuerte rechazo de la Federación Nacional de Veteranos de Guerra “2 de Abril”, que denunció una “minimización” del hecho y una afrenta a la memoria de los caídos.
PRESTI NEGÓ QUE EL HUNDIMIENTO DEL ARA GENERAL DEL BELGRANO HAYA SIDO UN CRIMEN DE GUERRA
— AgendaMalvinasOK (@Agenda_Malvinas) April 6, 2026
Una afrenta directa a los 323 héroes que perdieron la vida y una ruptura con la verdad de los hechos, que desnudan una alarmante alineación del gobierno de Milei a la narrativa británica.…
El comunicado, fechado el 6 de marzo, expresa un “repudio absoluto” a los dichos del funcionario y advierte que relativizar el ataque —en el que murieron 323 tripulantes— implica un retroceso en el reconocimiento histórico de la causa Malvinas. La crítica apunta especialmente a que el hundimiento ocurrió fuera de la zona de exclusión establecida por el Reino Unido, un aspecto que históricamente ha sido eje de cuestionamientos en Argentina.
Sin embargo, el malestar excede a Presti. En el trasfondo aparece la figura del presidemente Javier Milei y su posicionamiento sobre Malvinas, que desde antes de asumir viene generando controversia. El mandatario ha declarado públicamente y sin tapujos su admiración por la ex primera ministra británica Margaret Thatcher —quien lideró al Reino Unido durante la guerra de 1982—, a quien llegó a calificar como “brillante” en entrevistas, lo que despertó un fuerte rechazo en amplios sectores de la sociedad argentina.
Además, durante el debate presidencial, Milei relativizó la polémica al comparar esa admiración con reconocer el talento de un rival deportivo, aludiendo a figuras del fútbol internacional, en una analogía que fue duramente criticada por ex combatientes y referentes políticos.
Estas definiciones no son aisladas. El presidemente también ha sostenido que la recuperación de las islas debe encararse mediante negociaciones de largo plazo e incluso ha planteado la necesidad de contemplar la opinión de los habitantes del archipiélago, una postura que rompe con la histórica posición argentina e implica reconocer los argumentos británicos para ocupar las Malvinas.
En ese contexto, las declaraciones de Presti aparecen para muchos como una continuidad de una línea discursiva más amplia dentro del Gobierno. La falta de una rectificación oficial refuerza esa percepción y alimenta el malestar de los veteranos, que ven en estas posturas una señal de desvalorización de la causa Malvinas.
“Malvinas es una causa que no admite ambigüedades”, remarcaron desde la Federación, al tiempo que exigieron una retractación inmediata del ministro. Para los excombatientes, no se trata de un debate académico ni de matices discursivos, sino de una cuestión de memoria, soberanía y respeto.
El episodio vuelve a exponer una tensión de fondo: la distancia entre una política exterior que busca redefinir prioridades y una sociedad que mantiene a Malvinas como un símbolo transversal. En ese cruce, las palabras oficiales —ya sea desde un ministerio o desde la propia Presidencia— no resultan neutras.
Mientras el Gobierno guarda silencio, crece la polémica. Y con ella, la sensación de que la causa Malvinas, lejos de ser un tema cerrado, es un punto de unión nacional que sirve para separar la paja del trigo y saca a la luz la mentalidad apátrida y colonial que caracteriza a la plana mayor de La Libertad Avanza.








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