VIDEO | Toto Caputo, CEO de "Yanquilandia y Asociados", dijo que todavía se "pricea" un riesgo kuka
En una exposición realizada en Córdoba durante un acto de la Fundación Mediterránea, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo volvió a ensayar un discurso que combina autocomplacencia, ajuste permanente y una marcada desconexión con la realidad social.
Mientras la actividad económica continúa en niveles deprimidos, el consumo no repunta y el empleo formal se estanca, el funcionario insistió en presentar el “orden macroeconómico” como un fin en sí mismo, aun cuando ese orden se sostiene a costa de salarios pulverizados, caída del poder adquisitivo y cierre de empresas.
💸 DESESPERACIÓN POR DÓLARES
— Marcelo Longobardi (@LongobardiM) October 3, 2025
El ministro de Economía, Luis Caputo pasó momentos de zozobra antes de tomar la medida de dejar las retenciones en 0, para poder hacerse 7.000 millones de dólares para intervenir el mercado y bajar el dólar una vez más, con el único objetivo que le… pic.twitter.com/XfNq9MAoPp
Caputo enmarcó su intervención en el escenario internacional al señalar que Argentina debe “estar del lado correcto”, alineándose con Estados Unidos e Israel en el conflicto con Irán. La afirmación, realizada mientras el país atraviesa una recesión profunda, dejó en evidencia una agenda económica subordinada a definiciones ideológicas y geopolíticas, antes que a la urgencia de recomponer el tejido productivo interno.
Al repasar los “logros” de su gestión, el ministro destacó el superávit fiscal, la baja de impuestos y las promesas de inversión del RIGI. Sin embargo, evitó mencionar que ese superávit se explica, en gran medida, por un brutal recorte del gasto, la licuación de jubilaciones y salarios públicos, y la paralización de la obra pública. Los datos oficiales muestran una economía que sigue muy por debajo de sus picos históricos, con sectores industriales trabajando a media máquina y un mercado interno asfixiado.
Uno de los tramos más polémicos del discurso fue la defensa de la reforma laboral y la denominada “ley de inocencia fiscal”. Para Caputo, el problema central del empleo no es la recesión ni la caída del consumo, sino los “altos costos laborales”. Bajo ese argumento, celebró mecanismos como el Fondo de Asistencia Laboral y la eliminación de la llamada “industria del juicio”, trasladando recursos públicos al sector empresario y debilitando derechos laborales. “Antes las empresas le pagaban al fisco, ahora les dijimos ahórrenlo”, afirmó, mientras el empleo formal no muestra señales de recuperación.
En materia cambiaria, el ministro fue categórico: “Nada va a cambiar”. Defendió el esquema de bandas y reconoció que la estrategia tuvo costos inflacionarios y financieros, aunque los justificó en clave política.
Al explicar por qué no baja el riesgo país, el funcionario descartó problemas estructurales y responsabilizó a factores técnicos y políticos. Incluso sostuvo que el mercado todavía “pricea un riesgo kuka”, una frase que expone la tendencia del Gobierno a explicar la desconfianza financiera por razones ideológicas antes que por la debilidad del programa económico. En paralelo, defendió el endeudamiento y la búsqueda de financiamiento alternativo, profundizando la dependencia del Fondo Monetario Internacional.
El cierre del discurso estuvo marcado por una fuerte embestida contra la industria nacional. Caputo calificó como “inmoral, injusto, regresivo e ineficiente” al modelo productivo argentino y apuntó contra sectores como el neumático y el textil, mencionando el conflicto por el cierre de Fate. Sin reconocer el impacto de la apertura importadora, la caída del consumo y la falta de políticas de desarrollo, volvió a responsabilizar a la industria y a los trabajadores por una crisis que su propio programa económico profundiza.








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