VIDEO | Los kirchneristas se chorearon 555 millones de pesos en Tecnópolis y dejaron al predio en bolas
10 kits tecnológicos completos desaparecieron de Tecnópolis sin dejar más huella que un expediente judicial y una cifra obscena: 555 millones de pesos. Consolas de sonido, cámaras Canon, memorias, notebooks Dell. Todo comprado, todo pago, todo guardado bajo custodia estatal. Todo ausente. Como si el predio cultural hubiera funcionado más como un galpón de mudanza ajena que como patrimonio público.
El detalle no es menor: los equipos estaban destinados a las Casas de la Historia y la Cultura del Bicentenario, uno de esos programas donde la memoria selectiva y la plata pública solían convivir sin demasiadas preguntas. El proyecto fue presentado en 2023, con la liturgia habitual del kirchnerismo cultural: MICA, discursos sobre federalismo simbólico y un Estado que “invierte”. Invertía, sí. Después, el vuelto se perdía.
LOS K SE AFANARON HASTA LOS CABLES DE TECNÓPOLIS! pic.twitter.com/AFIzVqYXJg
— Agarra la Pala (@agarra_pala) February 5, 2026
La licitación fue internacional, la entrega fue real y el pago también. 65 kits ingresaron, 10 quedaron en guarda en Tecnópolis antes del 6 de diciembre de 2023. Justo ahí, en ese limbo administrativo tan característico del final de ciclo kirchnerista, los equipos se esfumaron. No hubo incendio, no hubo inundación, no hubo saqueo. Hubo custodia estatal. Y aun así, no están.
Cuando la nueva gestión pidió un inventario, esa palabra que al kirchnerismo siempre le sonó a auditoría incómoda, apareció la sorpresa. O mejor dicho, la confirmación. Tras un “arduo y exhaustivo proceso de verificación”, la propia Secretaría de Cultura informó que faltaba “gran parte del equipamiento”. Alguien se llevó cosas que no eran suyas y nadie controló nada.
La denuncia penal apunta a hurto y al incumplimiento del deber de funcionario público. Un clásico. La fiscalía investiga, la Justicia numera causas y el kirchnerismo guarda silencio. Porque el problema no es solo quién se llevó los equipos, sino el sistema que permitía que desaparezcan sin que nadie se dé cuenta. El mismo sistema que durante años confundió política cultural con militancia rentada y gestión pública con botín propio.
Tecnópolis fue durante años una vidriera del poder K: pantallas gigantes, shows, épica audiovisual y un mensaje claro sobre quién manejaba el micrófono. Hoy, además, es escenario de un faltante millonario que resume mejor que cualquier editorial lo que fue ese modelo: mucho relato, poco control y una facilidad alarmante para que lo público termine en manos privadas.








Seguí todas las noticias de Agencia NOVA en Google News















