Martín Vestiga
Una producción de NOVA

Martín Vestiga, Tito Rosca y el chanta de René Cornejo que no paga los sueldos que debe en la ACNRT

Tito Rosca y Martín Vestiga. (Dibujo: NOVA)

Sagaz como siempre. Intrépido e inquisidor. Adjetivos que sólo califican a Martín Vestiga, un asiduo colaborador de NOVA que vive trabajando y que, en sus ratos libres, investiga como pocos. Todo un adicto a su profesión.

El encuentro fue en un bar discreto de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), de esos donde el humo parece parte del mobiliario y el murmullo político se mezcla con el olor a café requemado.

Allí, el insoportable y satánico con olor a cigarrillo Tito Rosca se sentó frente al respetado periodista Martín Vestiga y, sin rodeos, comenzó a desgranar un chisme que, según dijo, venía circulando fuerte en los pasillos gremiales. Con tono conspirativo, el insoportable y satánico con olor a cigarrillo

Tito Rosca le aseguró al respetado periodista Martín Vestiga que René Cornejo, desde el Órgano de Control Gremial de UATRE–OSPRERA–RENATRE, en el marco de la Asociación Civil Comisión Promotora Normalizadora – UATRE (ACNRT), estaría acumulando más de cuatro meses de deuda salarial con empleados del ente.

Según el relato del insoportable y satánico con olor a cigarrillo Tito Rosca, la situación sería especialmente grave en el área de comunicación, donde varios trabajadores habrían sido seducidos con promesas de salarios que nunca se materializaron.

El respetado periodista Martín Vestiga escuchó atento mientras el insoportable y satánico con olor a cigarrillo Tito Rosca detallaba que esas promesas habrían servido para mantener en marcha tareas clave, prácticamente sin retribución, generando un clima de creciente malestar interno. Siempre según esta versión, una vez obtenidos los servicios, René Cornejo habría cortado casi todo contacto con el equipo.

El insoportable y satánico con olor a cigarrillo Tito Rosca le confió al respetado periodista Martín Vestiga que los reclamos se multiplican, pero chocan contra un muro de silencio: mensajes de WhatsApp sin responder, llamadas que no se atienden y una falta total de diálogo, que alcanzaría incluso a algunos socios dentro del propio ente.

En los pasillos, se comenta que el hermetismo no solo agrava el conflicto, sino que también erosiona la credibilidad del proceso de normalización que impulsa la ACNRT.

Antes de despedirse, el insoportable y satánico con olor a cigarrillo Tito Rosca lanzó una última frase al respetado periodista Martín Vestiga, casi como un augurio: si estas versiones se confirman, el escándalo podría escalar y poner bajo la lupa pública el funcionamiento interno del Órgano de Control Gremial. En la política y el sindicalismo, remató, el silencio prolongado rara vez es señal de calma.

¡Él es un rata!

¡Rata miserable nada más!

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