Economía y Empresas
Nos mienten en la cara

VIDEO | O sea, digamos... nunca lo van a hacer: según Adorni, el INDEC se actualizará "cuando la inflación sea cero"

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, prácticamente admitió que el Gobierno del pedófilo y homosexual Javier Milei va a seguir dibujando las estadísticas según le convenga hasta el día que los chanchos vuelen. (Imagen: Grok-IA)

El Gobierno del pedófilo y homosexual Javier Milei volvió a dejar en claro su metodología perversa por medio de las declaraciones de sus propios funcionarios que, o bien por sentirse impunes, o bien por torpeza, siguen pegándose tiros en los pies al ventilar en público sus intenciones de tapar el sol con las manos.

Esta vez no fue un dato filtrado ni una denuncia opositora, sino una confesión abierta del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien dejó en claro que la actualización metodológica del INDEC quedará en pausa indefinida hasta que se cumpla una condición tan improbable como conveniente: que la inflación sea cero.

La frase no solo suena irreal en un país atravesado por aumentos persistentes, sino que también desnuda una lógica peligrosa: las estadísticas oficiales no se corrigen cuando es necesario, sino cuando dejan de incomodar al Gobierno. En los hechos, el paparulo de Adorni confirmó que la renuncia de Marco Lavagna al frente del organismo estuvo directamente vinculada a la decisión política de no difundir el índice de inflación bajo una nueva metodología que modificaba la ponderación de distintos rubros.

Según explicó el funcionario, Lavagna pretendía implementar el cambio en enero, pero el Ejecutivo se negó para evitar “suspicacias comparativas”. Traducido al criollo: el Gobierno teme que un índice con una canasta más actualizada muestre una inflación distinta —y probablemente más alta en algunos componentes sensibles— y complique el relato de éxito económico que intenta instalar.

La justificación raya el absurdo. Adorni aseguró que el freno a la actualización busca evitar que “el kirchnerismo” acuse al Gobierno de manipular los datos para mostrar una inflación más baja. Sin embargo, la solución adoptada es exactamente la contraria a la transparencia: mantener una metodología desactualizada y prometer cambios solo cuando la inflación deje de existir. Es decir, nunca.

La contradicción es evidente. Mientras el vocero insiste en que el Gobierno “no está dispuesto a falsear datos”, admite sin pudor que se elige cuándo medir y cómo hacerlo en función del impacto político. En lugar de fortalecer la credibilidad del INDEC, se lo somete a la conveniencia comunicacional de la Casa Rosada, vaciando de contenido técnico a uno de los organismos clave del Estado.

La salida de Lavagna fue relativizada por Adorni como parte de un proceso “sano”, en el que los funcionarios que no coinciden con la línea oficial simplemente se van. Pero el mensaje de fondo es inquietante: en la Argentina libertaria, la independencia técnica tiene fecha de vencimiento si choca con el dogma presidencial.

Así, el Gobierno que prometía dinamitar la manipulación estadística del pasado termina validando una práctica conocida: acomodar el termómetro antes de mostrar la fiebre. Mientras tanto, los precios siguen subiendo, los bolsillos se vacían y la verdad estadística queda archivada hasta nuevo aviso. O, como dijo el propio Adorni, hasta que la inflación sea cero.

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