Quién es el cero a la izquierda que acusa "miedo" de los jueces mientras defiende los privilegios de la Jefa de la Banda
El ex diputado nacional Leopoldo Moreau volvió a utilizar las redes sociales como tribuna política para cuestionar al Poder Judicial, esta vez luego de que la sala de feria de la Cámara Federal de Casación Penal resolviera no tratar las apelaciones presentadas contra las condiciones impuestas a la prisión domiciliaria de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, condenada en la causa Vialidad.
En un mensaje publicado en X (ex Twitter), Moreau calificó de “insólitas e ilegales” las restricciones dispuestas sobre la ex mandataria y sostuvo que los jueces actuaron por “miedo a la presión del griterío mediático”. Incluso llegó a afirmar que en la Argentina “rige la ley del más fuerte”, que “no hay derecho internacional ni derecho interno” y que se estaría creando una “Policía secreta mediante un decreto”, sin que -según él- a nadie en las más altas jerarquías judiciales “se le mueva un pelo”.
La sala de feria de Casacion Penal resolvió no tratar las apelaciones a las insolitas e ilegales restricciones que se impusieron a la prision domiciliaria de la expresidenta Cristina Kirchner. Cabe preguntarse para que otra cosa esta un tribunal de feria si no es para decidir…
— Leopoldo Moreau (@MoreauLeopoldo) January 8, 2026
El planteo del ex presidente de la Cámara de Diputados omite un dato central: Cristina Kirchner no es una ciudadana común sometida a arbitrariedades del Estado, sino una ex jefa de Estado con una condena firme a seis años de prisión por administración fraudulenta, dictada tras años de proceso judicial, múltiples instancias de revisión y pleno ejercicio del derecho de defensa.
La decisión de la Casación de no habilitar la feria judicial para tratar el planteo no implica una negación del acceso a la Justicia, sino la aplicación de criterios procesales habituales. La feria existe para resolver cuestiones urgentes y excepcionales, y la Justicia consideró que las condiciones de la prisión domiciliaria -que incluyen controles y limitaciones acordes a una condena penal- no encuadran en una situación de riesgo inminente para la libertad personal.
Lejos de denunciar un atropello institucional, el discurso de Moreau vuelve a inscribirse en una estrategia conocida del kirchnerismo: presentar cualquier decisión judicial adversa como persecución política, lawfare o ruptura del Estado de Derecho. Una narrativa que busca deslegitimar a los tribunales cuando no fallan a favor propio, pero que se silencia frente a causas cajoneadas, jueces amigos o beneficios procesales obtenidos durante años de poder.
Resulta llamativo que quien hoy habla de “ley del más fuerte” haya guardado silencio cuando el poder político avanzó sobre la Justicia, impulsó reformas para disciplinar magistrados o utilizó organismos del Estado para presionar opositores y periodistas. También que se invoque el derecho internacional sin mencionar que ninguna corte supranacional ha declarado ilegítima la condena contra Cristina Kirchner.
La pregunta que queda flotando no es para qué existe un tribunal de feria, como plantea Moreau, sino hasta cuándo una parte de la dirigencia política insistirá en colocarse por encima de la ley.








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