Martín Vestiga, Ema Crista y la nueva estructura del PRO para el 2027
Sagaz como siempre. Intrépido e inquisidor. Adjetivos que sólo califican a Martín Vestiga, un asiduo colaborador de NOVA que vive trabajando y que, en sus ratos libres, investiga como pocos. Todo un adicto a su profesión.
Martín Vestiga caminaba por una vereda de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) disfrutando de su habitual expresión de periodista que todo lo olfatea cuando, de pronto, se topó con Emanuel, más conocido como Ema Crista.
Ema Crista se acercó como quien no quiere la cosa pero con la evidente intención de soltar un chisme que prometía ser más explosivo que un mate al sol: “Te cuento en confianza”, empezó, y Martín Vestiga, curioso por naturaleza, ajustó la grabadora imaginaria que llevaba en el bolsillo.
Emanuel le chusmeó a Martín Vestiga que la mesa chica del ex presidente Mauricio Macri estaría moviendo fichas bajo la alfombra para reagrupar a Propuesta Republicana (PRO) en territorio porteño y, ojo, para disputar con todo a la provincia de Buenos Aires en 2027.
Mauricio Macri, claro, se menciona aquí por su rol histórico como líder del espacio y como quien alguna vez ocupó la Presidencia de la Nación.
Martín Vestiga, con su mejor cara de “¿en serio?”, preguntó si había nombres en danza. Emanuel, con esa mezcla de conspiradora de telenovela y aportante amarillo, pronunció la frase que toda juntada porteña convierte en titular: “María Eugenia Vidal podría ser la carta fuerte”.
María Eugenia Vidal, que supo gobernar la provincia de Buenos Aires, suena otra vez en los pasillos y en los teléfonos con pantalla rota.
La escena siguió como si fuera una de esas entrevistas que empiezan serias y terminan con una anécdota sobre un perro que se comió un microfonito: Martín Vestiga tomó nota mental (porque la libreta la dejó en casa) y Ema Crista añadió que la estrategia incluye “volver a pelear Boca y River en la Provincia”, metáfora que nadie terminó de entender pero que todos aplaudieron con la cabeza.
A medida que la charla avanzaba, Martín Vestiga le preguntó a Emanuel si había garantías de que la movida no quedara en aspirina política.
Ema Crista, que conoce más planillas Excel que muchos intendentes, aseguró que “la operación está fina” y que lo único que falta es un video emotivo, un slogan memorable y que alguien tuitee desde una cuenta con más seguidores que el canal local. Martín Vestiga asintió, no porque creyera, sino porque asintir es el deporte nacional de los cronistas frente a los rumores.
Del lado de los transeúntes, la conversación pareció algo entre una primicia y un sketch: un señor con bolsa de supermercado ofreció su opinión sin que nadie se la pidiera; una bicicleta pasó como testigo imparcial; y Martín Vestiga, finalmente, prometió chequear (como hace todo periodista serio), aunque con la misma entrega con la que a veces promete bajar un kilo de pan en el kiosco de la esquina.
Ema Crista se despidió de Martín Vestiga con un último dato: “Si María Eugenia Vidal acepta, va a haber fichas nuevas en el tablero y algunos van a tener que revisar sus pronósticos de sobremesa”.
Martín Vestiga, en tanto, guardó el rumor en la cochera de su memoria y se fue pensando en el titular perfecto que aún no existía: uno que conjunte a la política, al misterio y, por qué no, a la inevitable ironía de que los planes maestros siempre nacen en mesas chicas y terminan en memes.
Al cierre del encuentro, Martín Vestiga miró el cielo porteño y soltó una sonrisa inevitable: la política, le dijo a nadie en particular, es el único deporte en el que los comentaristas terminan siendo protagonistas.
Ema Crista, por su parte, ya estaba marcando números en su agenda: la logística del chisme había que afinarla antes del próximo cafecito.
Nadie pasa de esta esquina
Aquí mandan las divinas
Porque somos gasolina
Gasolina de verdad








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