Martín Vestiga, Tito Rosca y el robo descarado de la salud en el interior del país
Sagaz como siempre. Intrépido e inquisidor. Adjetivos que sólo califican a Martín Vestiga, un asiduo colaborador de NOVA que vive trabajando y que, en sus ratos libres, investiga como pocos. Todo un adicto a su profesión.
Martín Vestiga llegó a Formosa con su libreta, su termo y ese gesto de periodista que parece decir “tengo una pregunta y te la voy a vender”.
Martín Vestiga no alcanzó a saludar cuando, entre bocanada de humo y carcajada conspirativa, apareció el satánico con olor a pucho e insoportable Tito Rosca.
Tito Rosca, con el aire de quien siempre sabe más de lo que dice, le deslizó a Martín Vestiga una confidencia que prometía headline: “Las obras sociales de Chaco, Corrientes y Formosa están en la lona, viejo”. El encuentro, que parecía sacado de una comedia de enredos, ya venía siendo celebridad local: no es la primera vez que Martín Vestiga y Tito Rosca se cruzan en la escena mediática provincial.
Tito Rosca (que habló como si estuviera leyendo el final de una telenovela financiera) aseguró que la caja está flaca y que los pacientes ahora piden turnos y préstamos al mismo tiempo.
Las palabras de Tito Rosca resonaron con lo que advierten organismos y especialistas sobre obras sociales con problemas de sustentabilidad: en los últimos meses la Superintendencia declaró a varias obras sociales en situación de crisis y los desafíos de las obras sociales provinciales no son precisamente un secreto. Martín Vestiga, implacable, anotaba mientras su interlocutor fumaba como quien firma declaraciones.
En un pasaje digno de novela, Tito Rosca le recordó a Martín Vestiga un viejo episodio que, según él, explica parte del desmadre: “Chaco es un Estado rico, pero la población optó, en su momento, por Jorge ‘Coqui’ Capitanich”, masculló Tito Rosca, y añadió, entre guiños y teorías, que aquello tuvo repercusiones en la caja chica regional, todo contado como quien recuerda un chisme de barrio y no una investigación contable.
Martín Vestiga, fiel a su oficio, tomó nota: no porque crea todo, sino porque sabe que los dichos de Tito Rosca siempre terminan siendo buen material para chequear (o para titular).
La charla terminó con la frase estrella de Tito Rosca, lanzada con la parsimonia de un cronista de sobremesa: “Al peronismo le das a conducir una calesita y seguro pasan semáforos en rojo y chocan. Así nomás”.
Martín Vestiga cerró su cuaderno, sonrió y se despidió, no sin antes prometer que iba a confirmar quién compró la nafta del carrusel. En Formosa, por lo visto, las noticias se cocinan a fuego lento y con bastante humo; y cuando aparece Tito Rosca, el pucho nunca es sólo un pucho: siempre trae una historia.
El dinero no es todo... ¡Pero cómo ayuda!








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