La censura a merced de los Milei: callan periodistas, prohiben audios y usan jueces como escribanos
El periodista e investigador Fernando Míguez, presidente de la Fundación por la Paz y el Cambio Climático, presentó una denuncia penal contra el juez federal Alejandro Patricio Marianello por presunto abuso de poder y prevaricato, tras la resolución que prohibió difundir nuevos audios relacionados con Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y hermana del mandatario Javier Milei.
En la presentación, Míguez sostiene que el magistrado actuó en connivencia con el Poder Ejecutivo, al dictar una medida cautelar que, según el denunciante, configura un acto de censura previa incompatible con la Constitución Nacional. El documento recuerda que los artículos 14 y 32 de la Carta Magna garantizan la libertad de prensa y prohíben cualquier forma de restricción o censura indirecta.
La denuncia apunta que la decisión del juez fue tomada sin siquiera escuchar los audios cuya difusión prohibió, lo que implicaría un accionar arbitrario y contrario a los estándares de razonabilidad exigidos tanto por la Corte Suprema como por el sistema interamericano de derechos humanos.
En este sentido, Míguez denuncia que se vulneró el derecho ciudadano a acceder a información de interés público y se blindó políticamente a una funcionaria.
Además de cuestionar el fallo, la denuncia resalta el pedido del Gobierno de que los medios de comunicación y plataformas digitales colaboren para garantizar la prohibición, imponiéndoles un rol de censores. Para Míguez, esta exigencia viola los estándares internacionales de libertad de expresión y remite a prácticas autoritarias de control del discurso.
Contexto de la medida judicial
La resolución cuestionada surgió a partir de un pedido del Poder Ejecutivo que, en un escrito de 20 páginas, exigió “medidas cautelares urgentes” para impedir nuevas filtraciones. El Gobierno advirtió que la difusión de esos audios violaría el artículo 239 del Código Penal y pidió expresamente la prohibición de publicarlos en medios, redes sociales y plataformas digitales.
Riesgo institucional y precedentes
La denuncia de Míguez sostiene que aceptar una prohibición preventiva de este tipo implicaría retroceder décadas en materia de libertades civiles, dejando un precedente peligroso: que un juez pueda limitar la circulación de información de interés público con el simple argumento de la “ilegalidad de la fuente”. Según el denunciante, esto transforma al Poder Judicial en una herramienta funcional al poder político.
El rol del periodismo
Para Míguez, la decisión intenta forzar a los medios de comunicación a actuar como “censores” del Gobierno, una práctica que vulnera estándares internacionales de libertad de expresión.
La presentación cita jurisprudencia de la Corte Suprema y del sistema interamericano que prohíben expresamente la censura previa, salvo en casos excepcionales como discursos de odio, apología del delito o protección de menores.
Testigos y pruebas solicitadas
El escrito presentado ante la Justicia también pide que sean citados a declarar periodistas como Jorge Rial y Mauro Federico, además de representantes de entidades como FOPEA y ADEPA, para que aporten testimonio sobre el impacto de la medida.
A su vez, solicita copia certificada de la resolución firmada por Marianello y oficios a organismos de prensa para verificar si recibieron la orden judicial.
Conclusión de la denuncia
El texto remarca que el fallo configura un caso de abuso de autoridad (artículo 248 del Código Penal) y prevaricato (artículo 269). Según Míguez, la decisión judicial atenta contra la libertad de prensa, el derecho ciudadano a saber y el interés público, transformando a la Justicia en un escudo político. “Callar no es justicia, prohibir informar menos aún”, concluye el denunciante.








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