Política

"Jamoncito", al horno con papas: la imagen de Milei se desmorona entre escándalos de corrupción y miseria planificada

Una nueva encuesta arroja resultados negativos sobre la percepción del prescindente Javier Milei.
La mayoría de las personas que respondieron a la encuesta consideran que la corrupción es el problema más grave que aqueja a la Argentina en la actualidad.
La mayoría de las personas que respondieron a la encuesta consideran que la corrupción es el problema más grave que aqueja a la Argentina en la actualidad.
A la vez, una amplia mayoría afirmó que la situación económica a nivel nacional y familiar es mala.
A la vez, una amplia mayoría afirmó que la situación económica a nivel nacional y familiar es mala.

Mientras el Gobierno de Javier “Jamoncito” Milei continúa endeudándose con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en un intento desesperado por frenar la corrida cambiaria que hizo volar el precio del dólar, la desesperación del prescindente por mantener una falsa estabilidad económica contrasta con la percepción de la gente sobre su gestión.

En medio de una crisis cada vez más difícil de tapar, la imagen de Milei en las encuestas comienza a mostrar un agudo desgaste con pocas miras de repuntar. A los resultados calamitosos arrojados por encuestas realizadas por consultoras como Zuban-Córdoba, Onclusive, Analogías, entre otras, se le suma ahora un nuevo estudio publicado por AtlasIntel y Bloomberg que confirma números negativos para “Jamoncito”.

El estudio, titulado Latam Pulse, proporciona datos mensuales sobre la situación política, social, y económica de países cruciales de América Latina, entre los que figura Argentina.

En primer lugar, vale destacar que, según el relevamiento correspondiente al mes pasado, la percepción de Milei se encamina hacia una marcada merma, registrando un 47,8 porcentual de desaprobación frente a un 45,1 de aprobación. El 7,1 por ciento, en tanto, se mantienen indecisos.

En términos ya no personales de Javier Milei sino de evaluación de su Gobierno en general, la tenencia negativa no solo se mantiene, sino que la brecha es más grande: 42,3 por ciento califican a la gestión libertaria como “mala/muy mala”, mientras que solo un 35 porcentual opina que es “buena/muy buena”. Hay un importante 20 por ciento que lo califica como “regular”, y un 1,9 porcentual de indecisos.

Otro hecho inusual que destaca entre los datos de la encuesta tiene que ver con las posibilidades de que ciertas situaciones negativas se concreten en el país según la percepción de los encuestados. En este punto, parece que el Gobierno de Milei ya empieza a ser sinónimo de corrupción, algo que sin dudas tiene que ver con la criptoestafa de $LIBRA: tal es así, que la amplia mayoría (43 por ciento), opina que es “muy probable” que en los próximos seis meses haya “revelaciones sobre grandes fraudes o esquemas de corrupción”.

Esta misma lógica se replica cuando los encuestados responden directamente sobre lo que consideran como los mayores problemas del país en la actualidad. La tabla de dolores de cabeza ya no la lidera la inflación, como ocurría en el Gobierno de Alberto “Pitoduro” Fernández, ni la pobreza o la precariedad laboral, como en otros tramos de la gestión de Milei. En esta ocasión, en la cima de la lista aparece como líder indiscutido la corrupción, que cosecha un 40,4 por ciento. Muy por debajo aparecen desempleo (35,8), e inflación y altos precios (35,5).

Además, esta misma tabla deja observar que la economía nacional no está como para andar tirando manteca al techo. Así como entre los principales problemas aparecen la desocupación, la inflación y el alto costo de vida, al ser consultados directamente sobre la situación económica del país, la abrumadora mayoría de los encuestados (59 por ciento) coinciden en que es mala. Tan solo un 21 por ciento dice que es “buena”, mientras que igual cantidad dicen que es “normal”. En el balance, prevalece la percepción negativa con un aplastante 38 por ciento.

Algo similar sucede cuando se sondea no a nivel nacional, sino familiar: el 49 por ciento sostiene que la situación de sus allegados es “mala”, contra un ínfimo 16 por ciento que dice estar bien, y un 35 por ciento que se inclinó por “normal”. El diferencial es de 33 puntos de ventaja para la percepción “mala”.

La peor diferencia, sin embargo, se da en la evaluación del mercado laboral: un enorme 68 por ciento de los encuestados afirmaron que la situación es mala, y tan solo el 12 por ciento opina que es buena, mientras que el 21 restante eligió “normal”. Estos números arrojan una alarmante diferencia de 59 puntos porcentuales a favor de las percepciones negativas.

Con estos números a la vista, queda en evidencia que el experimento libertario parece haberse quedado sin magia y sin respaldo. Con indicadores económicos devastadores, una percepción social que se hunde encuesta tras encuesta y una sombra de corrupción cada vez más presente, la gestión de “Jamoncito” se encamina hacia un desgaste acelerado y autoinfligido.

Lejos del “milagro” liberal prometido, lo que queda es un cóctel explosivo de descontento, ajuste y desilusión. Y si algo queda claro entre tanto humo y motosierra, es que la paciencia social no cotiza en Wall Street.

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