Política
Delirio blue

VIDEO | Insólito: Milei busca al culpable como el chancho a la batata y dijo que el dólar sube por culpa de Villarruel

Villarruel abre el Senado y Milei abre un delirio nuevo: culpa a su vice por la corrida, mientras el dólar flota. (Dibujo: CHATGPT-IA)

El dólar no trepó por la incertidumbre económica, ni por la licuadora encendida, ni por los despidos, ni por la miseria planificada: subió, según el prescindente Javier Milei, porque Victoria Villarruel abrió el Senado. Sí, abrir el Congreso sería ahora un acto golpista, un ataque fiscal, una amenaza monetaria. El delirio no descansa.

La escena ocurrió en Neura, el set donde el prescindente se sienta a filosofar con la economía nacional como si fuera un pizarrón de secundaria: garabatos, triángulos, y esa verborragia que intenta disimular un modelo económico que se cae a pedazos.

Allí, Milei desempolvó su libreto favorito: culpar a todos, menos a sí mismo. Esta vez, la elegida fue su propia vicepresidenta, a quien señaló por permitir una sesión parlamentaria. El delito: que el Congreso sesione. El crimen: que la oposición gane.

“La traidora generó ruido y habilitó una corrida”, soltó sin pestañar. El dólar blue ya había explotado, los precios volaban, los mercados no confiaban ni en su sombra, pero el responsable era Villarruel por dejar que la democracia funcione. Para Milei, abrir el Senado es tan desestabilizador como un golpe de Estado.

Mientras los argentinos miran los precios cambiar todos los días, el prescindente se entretiene redibujando su “triángulo de hierro” de poder. Esta vez, con Santiago Caputo como el maquiavelo de los zócalos, Karina Milei como emperatriz repostera sin cargo, y Guillermo Francos como el telefonista de lo imposible. Todo pasa por él, dice Milei.

La economía está en terapia, la política institucional colapsa, y él sigue aferrado a una lógica de meme presidencial: si el Congreso sesiona, los mercados lloran; si la oposición legisla, el dólar salta; si alguien no obedece, es traidor. El enemigo es cualquiera que no lo aplauda. Incluso su propia compañera de fórmula.

Lo más absurdo: mientras culpa a Villarruel de “romper el equilibrio fiscal”, admite que él mismo y su equipo “armaron un bolsón de liquidez”. Es decir, tiraron plata al mercado y se indignan porque el mercado respondió como mercado. Pero mejor que el culpable sea otro.

En un país donde el Estado se achica para el pueblo pero crece en blindajes para el poder, Milei sigue creyendo que todo lo malo viene de afuera: del Congreso, de la “casta”, de los traidores internos. Nunca de su propio desgobierno. Nunca de las consecuencias de su “modelo”.

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