Martín Vestiga
Una producción de NOVA

Martín Vestiga, Ema Crista y el nuevo apoderado del PRO para negociar

Martín Vestiga y Emanuel, más bien conocido como Ema Crista. (Dibujo: NOVA)

Sagaz como siempre. Intrépido e inquisidor. Adjetivos que sólo califican a Martín Vestiga, un asiduo colaborador de NOVA que vive trabajando y que, en sus ratos libres, investiga como pocos. Todo un adicto a su profesión.

En una soleada mañana porteña, el periodista Martín Vestiga caminaba apurado por la Avenida Corrientes, con su inflador cuaderno en mano y la mirada fija en una reunión imaginaria con fuentes confidenciales.

De pronto, quien apareció detrás de un puesto de choripanes fue el empresario aportante del PRO Emanuel, más conocido como Ema Crista, experta en chusmerío político y columnista de café con medialunas.

—¡Martín Vestiga! — Exclamó Ema Crista, acercándose con paso decidido. — Tengo un soplo caliente: Jorge Macri se anota como apoderado del PRO para negociar las listas, y Karina Milei ya no sabe si enojarse o poner carita de "me la juego igual".

Martín Vestiga, sorprendido (aunque sólo un poco, porque nunca está de más un buen rumor), se detuvo bajo la sombra de un viejo farol y abrió su cuaderno como si fuera un santoral de exclusivas.

— Emanuel. — Respondió Martín Vestiga, ajustándose las gafas. — Contame todo: ¿Los libertarios se suben al barco del PRO con salvavidas de gasa?

Ema Crista hizo un gesto dramático, como quien explica el final de una novela turca:

— Exacto, Martín Vestiga. Dicen que el acuerdo tendrá cláusulas para repartir casilleros en las listas, pero también un pacto de silencio sobre chistes de campaña. El que se ría antes del cierre de inscripciones. ¡Salta de la lista!

Martín Vestiga asintió lentamente, mientras sacaba un matecito del bolsillo (sí, ¡Periodista que es periodista lleva mate!).

— Ema Crista. — Dijo Martín Vestiga con picardía. — Esto va derecho a mi columna de mañana: "Cuando la política se disfraza de comedia, CABA entera pide palomitas".

Emanuel sonrió y, antes de desaparecer entre una marabunta de oficinistas, le lanzó la última primicia:

— Ah, y ojo, Martín Vestiga: al final, parece que también quieren sumar a un economista que hace monólogos…

Con ese broche de oro, ambos se despidieron en un cruce tan porteño como imprevisible, dejando atrás el murmullo de la gran urbe y el inicio de una nueva temporada de chistes (y negociaciones) en la política de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

¿El hijo de quién?, ¡uh!, ¡báilalo!

Quiero contar a todos lo que está sucediendo

Con mi vecina Cuca, ay, ¡cómo está sufriendo!

La culpa es de su hijo, ¡qué mal se está portando!

Lectores: 770

Envianos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: