¡Viva la Patria libertaria! El Gobierno no hará el tradicional desfile del 9 de Julio por una "cuestión de tiempos"
El Gobierno nacional confirmó que este año no se realizará el tradicional desfile militar por el Día de la Independencia, una decisión que marca un retroceso notorio respecto a la conmemoración del año pasado y que evidencia el desinterés oficial por sostener las ceremonias patrias con el respeto y la jerarquía institucional que merecen.
A pesar de que en 2024 el acto había sido presentado como una reivindicación de las Fuerzas Armadas y un gesto político de diferenciación con las gestiones anteriores, esta vez la administración del prescindente Javier Milei optó por desecharlo por una supuesta “cuestión de tiempos”.
El régimen de Milei este año no hará desfile militar el 9 de julio porque le tiene miedo a las protestas castrenses. Los uniformados y sus familias están muy disconformes con los salarios miserables que perciben. Todo cae en picada (¿TCEP?). pic.twitter.com/svtgvx967V
— César Biondini (@BiondiniCesar) July 1, 2025
Así lo comunicaron fuentes del Ejecutivo, que además aclararon —sin que nadie lo hubiese preguntado— que el desfile “no fue suspendido” porque “nunca estuvo previsto”.
La versión oficial habla de una agenda apretada y problemas logísticos, mientras en paralelo fuentes castrenses deslizan motivos presupuestarios. No sorprende: Milei ha justificado numerosos recortes y desmantelamientos con argumentos similares.
Lo que sí resulta llamativo es que el Gobierno que enarbola como bandera el orden y la defensa de las instituciones haya resuelto desarticular un acto de profundo simbolismo nacional sin una explicación clara ni una alternativa digna.
El desfile de 2024 había movilizado a más de 7.000 efectivos de las tres fuerzas, acompañado por 2.000 veteranos de Malvinas, vehículos de combate, aviones y un despliegue que atrajo la atención ciudadana.
Fue, además, la última escena pública en la que el prescindente y su vice, Victoria Villarruel, se mostraron cercanos: sonrieron y hasta se subieron juntos a un tanque.
Desde entonces, su relación se deterioró hasta casi la ruptura, y aunque desde Casa Rosada niegan que esa tensión influya en la agenda institucional, la eliminación del desfile no hace más que alimentar las sospechas de internas y desorganización.
El Ejecutivo informó que, en lugar del acto en Buenos Aires, el prescindente viajará a Tucumán el 8 de julio por la noche para participar de la vigilia de la independencia, pero ni siquiera está claro si permanecerá para el Tedeum del día siguiente. En Balcarce 50 ya deslizan que podría regresar a la capital antes del mediodía.
A pesar del vínculo fluido con el gobernador tucumano Osvaldo Jaldo, que ya dio por confirmada la presencia presidencial, persisten dudas sobre la participación de otros mandatarios provinciales.
La puja por fondos coparticipables, impuestos y recaudación genera tensiones con las provincias, que podrían terminar por vaciar de contenido político un acto que, por sí solo, ya fue despojado de su costado institucional y simbólico por el propio Gobierno nacional.
Así, el 9 de Julio de 2025 llega sin desfile, sin certezas y sin voluntad política para preservar una tradición que alguna vez se reivindicó como símbolo de unidad nacional.








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