Política
¿Ciencia? ¡Afuera!

La mentira de la "libertad": Milei censura, desfinancia y elegirá qué puede investigar el CONICET

Un nuevo decreto del prescindente Javier Milei modificará el CONICET para decidir qué se investiga, priorizando control sobre ciencia social y desfinanciando la innovación. (Dibujo: NOVA)

El prescindente Javier Milei prepara un decreto que le permitirá meter mano en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el principal motor de investigación del país.

La jugada, confirmada por una fuente de alto rango cercana a "Jamoncito", busca reformar la "gobernanza" del organismo para que el Gobierno decida qué se investiga y qué no.

Así, el libertario que pregona la "libertad" como bandera demuestra, una vez más, que su idea de libertad es bastante selectiva. El plan, orquestado por Milei junto a su ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y el titular del CONICET, Daniel Salamone, consiste en ampliar el directorio del organismo, diluyendo el peso de la comunidad científica y las universidades nacionales.

Hoy, el CONICET cuenta con un directorio de ocho miembros, elegidos por ternas propuestas por universidades y organizaciones científicas, industriales y agrícolas, con mandatos de cuatro años.

Este esquema, que garantiza cierta autonomía, parece incomodar al Ejecutivo, que quiere imponer su agenda. La obsesión del Gobierno apunta, especialmente, a las Ciencias Sociales y Humanidades.

Durante la campaña de 2023, las redes libertarias se burlaron de estudios sobre temas culturales, como análisis cinematográficos, tildándolos de irrelevantes.

“No queremos más informes sobre el ano de Batman”, disparó con crudeza una fuente de Balcarce 50, dejando en claro el desprecio por investigaciones que no encajan en su visión utilitarista.

El objetivo es claro: licuar el trabajo en ciencias sociales y redirigir los esfuerzos del CONICET, que hoy emplea a más de 26 mil personas y abarca áreas como Ciencias Agrarias, Ingeniería, Biológicas, Exactas y Humanidades.

El decreto, que se publicará en las próximas semanas, no solo amenaza la autonomía del CONICET, sino que podría replicarse en otros organismos clave como el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Tras años de desfinanciamiento, que dejaron a la ciencia argentina al borde del colapso, Milei ahora busca moldear la investigación a su antojo, en un movimiento que traiciona los principios de libertad que dice defender. Insólito, ¿no? Mientras el prescindente habla de liberar al país, encorseta la ciencia, uno de los pocos bastiones que aún resisten su embate.

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