Política
Patético y bochornoso

El Estado que "no sirve" arrasó en views: CONICET borró al Gordo se la Dan del algoritmo

El Gordo se la Dan se quedó sin argumentos, sin views, sin el pan y sin la torta. (Dibujo: NOVA)

Mientras los libertarios se llenan la boca diciendo que el CONICET “no sirve para nada”, la ciencia argentina les dio una lección... en vivo y en HD.

El miércoles 30 de julio de 2025, a la medianoche, el organismo público científico rompió todos los pronósticos con su streaming desde las profundidades del océano Atlántico: más de 18.600 espectadores simultáneos conectados al mismo tiempo, y más de 500 mil vistas acumuladas en una semana.

Todo eso, mostrando estrellas de mar, corales, peces abisales y biodiversidad real... no memes ni sarcasmo barato.

La transmisión, que arrancó el 23 de julio y se extendió por casi 19 días, fue parte de la expedición “Oasis Submarinos del Cañón de Mar del Plata: Talud Continental IV”, realizada en colaboración con Schmidt Ocean Institute.

A bordo del buque Falkor y con el vehículo robótico SuBastian, el CONICET y científicos de todo el mundo exploraron profundidades de hasta 4 mil metros. Pero lo más profundo no estaba en el mar, sino en el abismo de views que separa a la ciencia de los influencers libertarios.

Y si hablamos de esos, el Gordo se la Dan, militante digital de la causa anarco-capitalista, tuitero de escritorio y defensor del “mérito” desde la birra artesanal, tuvo su propio show al mismo tiempo: la clásica “Misa de Carajo”. Un evento en streaming que reunió chicanas, indignación performática y adoración al prescindente Javier Milei.

¿Resultados? Unas 100 mil vistas totales en toda la semana. Es decir, la ciencia lo quintuplicó... básicamente, lo hizo puré.

Como no podía ser de otra forma, el Gordo se la Dan reaccionó con su típico “humor” de baldosa floja: publicó en redes que el CONICET había encontrado “una berenjena con Sida en el fondo del mar”.

El chiste no solo fue repudiado por su grotesca crueldad, sino que dejó en claro su incomodidad frente al éxito de quienes sí investigan, sí trabajan y sí generan conocimiento sin hacer un solo sticker.

Lo irónico es que muchos de estos influencers que acusan al CONICET de “vivir del Estado” terminan cobrando por publicidad en sus redes, gestionan contratos con organismos públicos o se suben a eventos pagos financiados con fondos públicos.

En cambio, el organismo científico estatal, con sueldos bajos y sin algoritmos a favor, llenó YouTube de contenido valioso, datos verificados y un boom inesperado de audiencia.

En la pelea por la atención pública, esta vez ganó el conocimiento. Y el Gordo se la Dan... se quedó sin argumentos, sin views, sin el pan y sin la torta.

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