El FMI aprobó el desembolso de 2 mil millones de dólares para tratar de salvarle las papas al Gobierno
En una jornada marcada por la incertidumbre económica, el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó este jueves la revisión técnica del acuerdo con Argentina y autorizó un desembolso de 2 mil millones de dólares para tratar de sostener el régimen cambiario hasta las elecciones legislativas.
La noticia llega en un contexto crítico: el dólar oficial escaló a 1.380, mientras las reservas del Banco Central se desplomaron en 1.900 millones de dólares.
Última Hora |El Fondo Monetario Internacional aprobó la primera revisión del nuevo acuerdo con Argentina y liberó un desembolso por US$2.000 millones.
— Bloomberg Línea Argentina (@BloombergLineaA) July 31, 2025
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Este escenario refleja la fragilidad de un modelo económico que, lejos de estabilizar al país, parece profundizar la crisis social y productiva.
Como era de esperar, el comunicado del FMI celebra el programa de ajuste impulsado por el prescindente Javier Milei como "un hito inicial importante".
Sin embargo, este respaldo no puede ocultar las consecuencias devastadoras de las políticas implementadas: recortes drásticos a los ingresos, freno a la producción, incentivos a la especulación financiera y una preocupante pérdida de reservas.
El organismo destaca que, aunque no se cumplió la meta de acumulación de reservas internacionales netas (RIN) a mediados de junio, se adoptaron "medidas correctivas" y se cumplieron otros criterios de desempeño.
Pero el costo del ajuste fiscal, aplaudido por el FMI como "sólido" y "restrictivo", fue el golpe duro al consumo, profundizando la recesión y alimentando la tensión social.
Los recortes a las provincias, la reducción del gasto social y el achicamiento del rol del Estado como garante del bienestar general dejan a millones de argentinos en una situación de vulnerabilidad extrema.
Mientras el organismo elogia la "disciplina" del Ejecutivo, las calles reflejan el descontento: el desempleo y la precarización laboral son el rostro humano de estas políticas.
El FMI también celebra la transición hacia un "régimen cambiario más flexible" y una inflación en descenso.
Pero la suba del dólar oficial y la caída de las reservas contradicen esta narrativa triunfalista.
Lo que también se percibe es una economía orientada a satisfacer a los mercados financieros, con incentivos a la especulación que benefician a unos pocos mientras el resto sufre las consecuencias.
Los costos de endeudamiento siguen siendo prohibitivos, y el país queda atrapado en una lógica de dependencia que hipoteca su futuro.
La "sólida implementación" de las políticas de Milei, según el Fondo, no es más que un eufemismo para un ajuste brutal que prioriza el pago de la deuda externa por sobre las necesidades de la población.
En este contexto, el aval del FMI no es un respaldo al bienestar de los argentinos, sino una luz verde para profundizar un modelo que desmantela el Estado y precariza la vida de las mayorías.
Como una película de terror que se vuelve a vivir, tal cual ocurrió en 2018 con este mismo ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, la escalada del dólar y el desplome de las reservas confirman una crisis estructural que el gobierno de Milei, con el beneplácito del Fondo, parece empeñado en agravar.
El sometimiento a los países centrales cada vez es mayor y parece que ningún político está dispuesto a que eso cambie de cara al futuro.








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