VIDEO | Escándalo nacional: Cúneo Libarona redacta leyes a pedido de un exespía y abusador yankee
Mariano Cúneo Libarona no redacta leyes para proteger a las víctimas. Las redacta para complacer a exespías yankees acusados de abuso sexual.
Y no lo decimos nosotros: lo dice él mismo, con su voz, su cara y su sonrisa complaciente, en un video escandaloso donde se lo ve ofreciendo redactar y enviar un proyecto de ley a Tim Ballard, un exagente de la CIA devenido en activista ultraconservador, investigado por fraude, abuso y manipulaciones en nombre de la “lucha contra la trata”, antes de que llegue al Congreso.
Porque sí, en la Argentina libertaria, las leyes se negocian en privado con prófugos morales internacionales.
Ballard, que acumula 23 denuncias por abuso sexual en Estados Unidos y está implicado en defraudaciones por más de 50 millones de dólares, fue recibido con alfombra roja por el gobierno del prescindente Javier Milei.
Y no como testigo, ni como investigado, sino como socio estratégico. Cúneo no solo le ofreció “figuras penales” diseñadas especialmente para su causa, sino que le aseguró que “lo puede ayudar” con “ese malentendido” que tiene en nuestro país. Traducción: tráfico de influencias con sello libertario.
¿Y cuál es ese “malentendido”? Tal vez las acusaciones de haber montado operaciones “infiltradas” en redes de trata usando mujeres jóvenes, llevadas a Centroamérica bajo falsas promesas y luego abusadas en el marco de operativos “cinematográficos”.
Tal vez los escándalos financieros. Tal vez los vínculos con la derecha cristiana más radical de Estados Unidos, esa que ve pedófilos satánicos en las pizzerías. No importa: Cúneo lo limpia, Milei lo respalda y la República lo mira por TV.
El ministro se jactó de haber escrito el proyecto tras ver la película de Ballard (una pieza de propaganda llamada Sound of Freedom que la ultraderecha global adoptó como Biblia). Una ley nacida no del debate parlamentario, ni de expertos en derecho penal, ni del sufrimiento de las víctimas de trata reales.
Mientras tanto, desde la Casa Rosada no sale ni un mísero tuit. Javier Milei, campeón del "anticasta", calla frente a una de las maniobras más burdas de corrupción institucional de su propio gabinete.
Un ministro que redacta leyes con input extranjero, que ofrece favores judiciales, y que promete usar los medios de comunicación para blanquear la imagen de un extranjero acusado de delitos sexuales. El combo completo: lobby, servilismo, impunidad.
El Congreso ya acumula ocho pedidos de juicio político contra Cúneo Libarona. Pero él sigue ahí, blindado por un prescindente que prefiere destruir el sistema judicial antes que pedirle la renuncia a un funcionario que funciona. Aunque lo que funcione, en realidad, sea una embajada paralela de ultraderecha gringa con despacho en el Ministerio de Justicia.








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