No se salva ni uno: absolutamente todos los "legisladrones" nacionales tienen más imagen negativa que positiva
Si hay algo en lo que el prescindente Javier “Jamoncito” Milei no se equivocó cuando era candidato al Sillón de Rivadavia y todavía sigue teniendo razón, es en denunciar a la casta política que vive desde hace siglos parasitando las arcas estatales, sin devolver absolutamente nada positivo al pueblo.
Y aunque haya que aclarar que el propio “León” se contagió de la “casta” desde el mismo momento en que se metió en la política y comenzó su carrera como diputado, y actualmente es el ñoqui más grande de la Argentina, la gente que le dio el voto en el 2023 por estar harta de la política tradicional no ha cambiado de opinión en ese tema.
De hecho, una encuesta realizada por CB Consultora durante el mes de julio revela un panorama desalentador para el Senado, uno de los reductos más “casta” del país: ninguno de los “legisladrones” nacionales registra un diferencial de imagen positiva. En otras palabras, todos, sin excepción, son vistos con más rechazo que aprobación por parte de la ciudadanía.
Los “mejores” posicionados, aunque con saldo negativo, son Pablo Blanco (Tierra del Fuego), con un diferencial de -4,1 por ciento, seguido por Carolina Losada (Santa Fe) con -6,9, y María Florencia López (La Rioja), con -7,8. En un ranking donde el mérito es caer menos que el resto, la vara parece peligrosamente baja.
Del otro lado del espectro, el podio de los senadores con peor imagen lo encabeza el “radikuka” Martín Lousteau (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), con un diferencial de -36,9 puntos porcentuales. Le siguen de cerca Oscar “Soy yo Cristina, pelotudo” Parrilli (Neuquén) con -35,9, y Juan Manzur, el ex gobernador tucumano traicionado pro su ex vice Osvaldo Jaldo, con -35,3 por ciento, consolidando una tendencia de desconfianza hacia figuras tanto oficialistas como opositoras.
En cuanto a los movimientos del mes, Mercedes Valenzuela (Formosa) fue la senadora que más creció en imagen con una suba de +4,1 puntos porcentuales, mientras que Carmen Álvarez Rivero (Córdoba) sufrió la mayor caída, con una pérdida de -5 puntos. Sin embargo, ambos siguen en terreno negativo.
Un dato que refleja el nivel de desconexión entre la Cámara Alta y la ciudadanía es el altísimo nivel de desconocimiento que registra Guillermo Andrada (Catamarca), a quien el 85,9 por ciento de los encuestados respondió no conocer o no saber qué opinar.
La encuesta, que se realizó entre el 21 y el 25 de julio de 2025 sobre una muestra representativa de 1.134 personas adultas en todo el país, deja en evidencia una crisis de representación que atraviesa a todo el arco político.
El Senado, lejos de ser una institución que genere confianza o liderazgo, parece ser hoy un reflejo del desencanto ciudadano con la dirigencia en su conjunto.
Mientras los discursos grandilocuentes se repiten en los recintos, los números duros muestran otra cosa: la sociedad no confía en sus representantes y, en muchos casos, ni siquiera los reconoce.








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