Política
Tiro por la culata

Gobernadores arrinconan al psicótico del poder y le exigen repartir la plata

Milei quedó solo: gobernadores de todos los colores le torcieron el brazo con un proyecto que lo obliga a repartir la plata que se roba de las provincias. (Foto: CHATGPT-IA)

El delirio mesiánico del hombre papada chocó de frente con la realidad institucional: los gobernadores, hartos del ajuste brutal y del ahogo financiero, lograron el respaldo de todo el Senado, excepto los laderos de la secta libertaria, para obligar al prescindente Javier Milei a repartir los fondos que por ley les corresponden.

Un mazazo a su relato de “superávit heroico”, sostenido a costa de fundir provincias, congelar obras, destruir el transporte y dejar a millones sin servicios básicos.

No hubo reunión ni acting con emisarios de Luis Caputo que alcance: los mandatarios presentaron dos proyectos que dinamitan el modelo de concentración fiscal psicótica que impone la Rosada.

El primero exige el reparto automático de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), dejando en claro que esos fondos “no son propiedad del Gobierno nacional”. El segundo reclama la distribución inmediata de lo recaudado por el impuesto a los combustibles, eliminando fideicomisos opacos con los que el gobierno juega a esconder recursos.

Hasta el PRO, la UCR y los bloques provinciales firmaron la emboscada contra Milei, dejando en evidencia que ni sus aliados lo bancan cuando se trata de hambre, abandono y cinismo fiscal. El veto presidencial, si lo intenta, va a chocar con una mayoría sólida.

La respuesta al “superávit trucho” de Caputo llegó con firmas, con leyes y con números que le destrozan el verso. Ya no es Milei contra “la casta”: es Milei contra todos, defendiendo un modelo centralista, revanchista y destructivo, sin precedentes ni dignidad.

Los gobernadores lo dejaron solo (otra vez)

Mientras el trastornado de la motosierra sigue desfinanciando universidades, fundiendo hospitales y exprimiendo al interior productivo, sus propios “aliados” en las provincias le patearon el tablero.

Gobernadores como Martín Llaryora, Rogelio Frigerio, Raúl Jalil, Gustavo Sáenz y Hugo Passalacqua ordenaron a sus diputados dar quórum para que avance una sesión clave con una agenda completamente anti Milei: presupuesto para universidades públicas, emergencia pediátrica en el Garrahan, baja de retenciones y freno a los superpoderes por decreto.

Fue una rebelión orquestada con precisión quirúrgica. Los llaryoristas, por ejemplo, se aseguraron de que la baja de retenciones estuviera en el temario antes de sentarse. Así se sumaron Carlos Gutiérrez, Ignacio García Aresca y compañía, listos para golpear al mismo gobierno que los está dejando sin obras y sin un mango.

El show de Menem, en ruinas

Martín Menem, el decorado presidencial con peinado de shampoo barato, volvió a fracasar en su intento por sostener el recinto. ¿La razón? Mientras arma listas libertarias contra los mismos gobernadores a los que necesita, los diputados provinciales le vacían el Congreso. Una estrategia tan brillante como quemarse la casa para espantar al vecino.

El bloque de Innovación Federal también jugó fuerte: Alberto Weretilneck, Rolando Figueroa y Sáenz aportaron a sus hombres en la Cámara. La misión era clara: empezar a desmantelar el blindaje parlamentario del psicópata de Balcarce 50.

Hasta los radicales se hartaron

Rodrigo De Loredo, que venía jugando de felpudo oficialista, también se corrió. Se sumaron figuras como Julio Cobos, Sarapura, Quetglas y hasta Mario Barletta.

El entrerriano Francisco Morchio, de la escudería Frigerio, también dijo presente. Y si faltaba algo para el caos libertario, la diputada díscola Marcela Pagano aportó lo suyo, en pleno quiebre con Menem y los fanáticos de la motosierra.

Avanza la agenda que Milei quiere sepultar

Gracias a este envión federal, se aprobaron emplazamientos para tratar el aumento presupuestario a las universidades, la emergencia pediátrica del Garrahan y otros temas que el gobierno venía trabando con la desesperación de quien sabe que se le acaba el recreo.

También se empezaba a discutir la baja de retenciones y dos proyectos más que hacen temblar al libertario: la implementación del Juicio por Jurados y la modificación de la ley de DNU, que busca restringirle la capacidad de gobernar por decreto como si fuera un emperador de historieta.

Escándalo y cortina de humo

Pero la sesión se cayó justo antes de los platos más pesados. ¿Casualidad? Ni a palos. Un escándalo armado con insultos, empujones y show berreta entre camporistas y libertarias abortó la sesión. El sindicalista Mario Manrique empujó a José Luis Espert y se lo acusó de “cagón” por no bancarse una protesta con caca de caballo en su casa.

Todo un acting digno de la decadencia institucional que promueve Milei: embarrar la cancha antes de perderla.

¿Por qué tanto apuro? Porque la semana que viene vencen las facultades delegadas del Ejecutivo y el delirante de las redes va a tener que apelar más seguido al DNU. Pero la oposición ya le apuntó a la yugular: cambiar la ley 26122 para que baste el rechazo de una sola cámara y se anule cualquier decreto.

Proyecto ATN e impuestos a los combustibles
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