¿Se juntaron a falar o a afanar? La yegua recibió en su mansión al comunista y presidente brasileño Lula Da Silva
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, visitó este jueves a la corrupta Cristina Fernández de Kirchner en la vivienda del barrio porteño de Constitución donde la yegua cumple arresto domiciliario tras haber sido condenada en la causa “Vialidad”.
El encuentro fue autorizado de manera excepcional por la Justicia argentina y se llevó a cabo bajo un estricto operativo de seguridad.
La foto del día. San José once once. CFK y Lula. pic.twitter.com/OSPt4ipabg
— Jon Heguier (@JonHeguier) July 3, 2025
Lula llegó minutos después de las 12:30, escoltado por un importante despliegue policial, y permaneció en el lugar poco menos de una hora.
A pesar del carácter supuestamente privado y humanitario de la reunión, la visita generó una fuerte repercusión por tratarse de una figura internacional acercándose a una dirigente política condenada por malversación de fondos públicos y proscripta de por vida para ejercer cargos públicos.
La autorización fue tramitada por el equipo legal de Cristina Kirchner, que pidió un permiso especial para el encuentro con Lula en el marco de su visita oficial a Buenos Aires por la Cumbre del Mercosur, donde el mandatario brasileño asumió la presidencia pro tempore del bloque regional.
El juez federal Jorge Gorini habilitó la reunión, aunque recordó a la ex presidenta su obligación de no perturbar la tranquilidad del vecindario.
El encuentro fue organizado por representantes diplomáticos de Brasil y funcionarios de la Cancillería, y mientras se desarrollaba, en la calle se congregaban militantes kirchneristas que, una vez más, desafiaban los límites judiciales para montar una escena de apoyo político frente a una condenada por corrupción.
Desde la Embajada de Brasil se informó que la visita no contemplaba presencia de medios de comunicación ni difusión de imágenes. Sin embargo, se espera que durante la jornada se conozcan más detalles de la conversación mantenida entre ambos.
Cristina Kirchner fue condenada por el Tribunal Oral Federal 2 a seis años de prisión por administración fraudulenta y fue inhabilitada de manera perpetua para ocupar cargos públicos.
La líder del peronismo permanece bajo régimen de arresto domiciliario, con visitas restringidas y controladas, aunque sigue ejerciendo influencia política con total impunidad, tal como evidencian episodios como el de este jueves.








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