Judiciales y Policiales
"Jamás se debe dirigir el arma hacia una persona"

Manchada con vino y sangre: gendarmería desmiente a Bullrich al admitir que el ataque al fotógrafo Grillo pudo ser letal

La declaración ante la Justicia de Gendarmería Nacional contradice la "teoría" de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quién afirmó que el disparo de una granada de gas que hirió a Pablo Grillo fue accidental. (Dibujo: NOVA)

El brutal ataque que dejó al fotógrafo Pablo Grillo gravemente herido durante una manifestación de jubilados frente al Congreso en marzo ha levantado una polvareda sobre los protocolos de actuación de la Gendarmería Nacional en el control de protestas, y compromete a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, siendo la principal impulsora de la represión y la mano dura contra las manifestaciones.

La jueza federal María Servini, a cargo de la investigación, ha recibido información crucial de la propia Gendarmería que pone en entredicho la actuación del gendarme Héctor Guerrero, presunto autor del disparo que impactó a Grillo.

En respuesta a una solicitud de información de la jueza, la Gendarmería Nacional confirmó por escrito que el uso de pistolas lanzagases, tanto el modelo "Federal" como el "Halcón", debe seguir estrictos protocolos de seguridad para evitar lesiones graves e incluso la muerte.

El documento, titulado “Pistola lanzagases Federal y Halcón”, detalla los componentes de estas armas y los peligros asociados a su uso, especialmente en lo que respecta a los diferentes tipos de cartuchos.

Cartuchos de largo alcance: un peligro mortal

El informe de la Gendarmería cataloga los cartuchos de largo alcance como "extremadamente peligrosos al impacto directo" y desaconseja su uso para dispersar tumultos o manifestaciones.

La justificación es clara: estos cartuchos son capaces de perforar madera, vidrio y otros materiales de poco espesor. En caso de tener que utilizarlos, el documento especifica que "siempre debe dispararse contra el suelo en forma oblicua o contra una pared a fin de evitar impactos directos". Fuentes ligadas al expediente sugieren que fue este tipo de cartucho el que hirió gravemente a Grillo.

Incluso en el caso de los cartuchos de corto alcance, la Gendarmería advierte sobre los riesgos. Si bien la potencia del disparo es menor, la combustión de la carga genera un calor intenso y desprende partículas incendiadas que pueden causar quemaduras graves.

La norma fundamental que fue violada: no apuntar a las personas

La Gendarmería Nacional es categórica: "Jamás se debe dirigir el arma hacia una persona, ya que en caso de impacto podría producir lesiones graves o incluso la muerte". El informe insiste en que los disparos deben ejecutarse de forma oblicua, apuntando al suelo, para amortiguar la fuerza del impacto y obtener un desplazamiento adecuado del cartucho.

¿Quién va a pagar el "Pato"?

La información provista por la Gendarmería Nacional coloca a la jueza Servini frente a dos puntos clave:

  • Responsabilidad del Gendarme Guerrero: ¿Siguió Guerrero los protocolos de seguridad al disparar el lanzagases? La querella sostiene que no.
  • Responsabilidades Políticas: ¿Existe una cadena de mando que deba responder por las órdenes impartidas y la supervisión del operativo, desde el superior directo de Guerrero hasta la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich?

El caso Grillo pone de manifiesto la necesidad de revisar exhaustivamente los protocolos de actuación de las fuerzas de seguridad en manifestaciones, asegurando que se priorice la integridad física de los manifestantes y se eviten tragedias como la que hoy mantiene a un fotógrafo luchando por su vida.

La investigación judicial deberá determinar si se cumplieron los protocolos y, en caso contrario, establecer las responsabilidades penales y políticas correspondientes.

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