Milei, reprobado: más de la mitad del país dice que el Gobierno es malo y teme una crisis en los próximos meses
Un nuevo relevamiento nacional revela un escenario delicado para el presidente Javier Milei y un clima social dominado por el pesimismo, la bronca y la incertidumbre.
El 52 por ciento de los argentinos desaprueba la gestión del gobierno, mientras que solo el 42,6 por ciento la aprueba y un 5,4 por ciento no responde. La percepción general es negativa: el 46,5 por ciento califica al gobierno como “malo o muy malo”, frente a apenas el 29,9 por ciento que lo evalúa como “bueno o excelente”.
La sensación de riesgo político y social aumenta y enciende alarmas. Se considera muy probable que en los próximos meses ocurran episodios de corrupción, un incremento de robos y asaltos, huelgas masivas, protestas en las calles y trabas institucionales en el Congreso.
El clima de enfrentamiento, la falta de respuestas y la tensión social alimentan el temor a un escenario de crisis.
La economía aparece como el problema central de la vida cotidiana. La confianza del consumidor cae a valores negativos extremos y la percepción sobre el mercado laboral es mayoritariamente pesimista.
El 64 por ciento afirma que la economía está “mala” y el 69 por ciento sostiene lo mismo sobre las condiciones laborales. En el plano familiar, más de la mitad considera que su situación económica es “mala” y solo entre el 20 y el 22 por ciento percibe una mejora.
Las expectativas tampoco ofrecen alivio. El 44 por ciento cree que la economía empeorará en los próximos 6 meses y apenas el 41 por ciento estima que podría mejorar. La inflación, la inseguridad y la corrupción aparecen como las principales preocupaciones y ocupan el centro de la agenda social.
La imagen de los dirigentes políticos muestra deterioro y desgaste, sin figuras que logren capitalizar el descontento.
La polarización atraviesa generaciones, regiones y niveles educativos, y la idea de “mal menor” ya no alcanza para explicar el humor social. La paciencia se agota y el desencanto se hace visible en las conversaciones cotidianas, en el consumo y en la percepción del futuro.
El mensaje general que dejan los datos es tajante: el gobierno nacional enfrenta un deterioro acelerado, con malestar social, desconfianza política y un horizonte económico que no ofrece señales claras de recuperación.
La posibilidad de una crisis profunda deja de ser un rumor para convertirse en una preocupación real y creciente en millones de hogares argentinos.








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