El peronismo bonaerense volvió a exhibir sus tensiones internas en la sesión preparatoria de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, donde finalmente el kirchnerismo logró imponerse sobre el sector alineado al gobernador Axel Kicillof y quedarse con la Presidencia del cuerpo.
Alejandro Dichiara, dirigente identificado con el kirchnerismo, fue elegido como la nueva autoridad legislativa, desplazando las pretensiones del Ejecutivo provincial, que impulsaba otras alternativas.
Una de las perlitas de la jornada la dejó Rubén "Turco" Eslaiman, que como presidente provisional de la Cámara de Diputado, tiró: "Yo no me quiero ir". Uno de los máximos dirigentes del Frente Renovador encabezó la sesión preparatoria que eligió a Alejandro Dichiara como nuevo… pic.twitter.com/7PkJCrglCP
— Andrés Sosa (@Sosandres) December 2, 2025
La designación de Dichiara reeditó una pulseada que venía desarrollándose desde hace semanas dentro de Unión por la Patria. Aunque existía un acuerdo de alternancia firmado en 2023 que estipulaba que Alexis Guerrera presidiría en 2024 y Dichiara en 2026, la discusión interna volvió a encenderse cuando surgieron nombres alternativos promovidos desde el entorno de Kicillof.
Finalmente, el kirchnerismo logró cerrar filas y consolidar su dominio sobre la cámara, reafirmando su peso político dentro del mapa peronista provincial.
Además del nombramiento del nuevo presidente, se designaron las cuatro vicepresidencias y se ordenó la estructura legislativa, en un reparto que también respondió a negociaciones internas entre los distintos sectores del peronismo.
Dichiara adelantó que buscará avanzar en la construcción de consensos para acompañar iniciativas clave del Ejecutivo, como la autorización de nuevos pedidos de endeudamiento, que requieren acuerdos con bloques opositores para alcanzar los dos tercios necesarios.
La votación dejó expuesta una vez más la tensión entre el kirchnerismo duro y el oficialismo provincial, en un escenario donde cada espacio intenta posicionarse de cara a las elecciones legislativas de 2025 y, especialmente, a la pelea mayor rumbo a 2027.
El control de la Cámara Baja bonaerense no solo es un triunfo simbólico: también se convierte en un instrumento central para marcar el pulso político en la provincia y condicionar el margen de maniobra del propio gobernador.








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