El muerto en el placard de CFK: la Justicia indagará a una ex fiscal que manipuló la escena del crimen de Alberto Nisman
El fiscal federal Eduardo Taiano reclamó que la ex fiscal Viviana Fein sea citada a indagatoria por su actuación en la escena donde apareció muerto Alberto Nisman.
La presentación, un dictamen de 205 página, ingresó al juzgado de Julián Ercolini este lunes 1 de diciembre y apunta directo al rol que tuvo Fein en las horas decisivas posteriores al hallazgo del cuerpo.
PIDEN LA INDAGATORIA DE VIVIANA FEIN, LA FISCAL QUE BUSCABA PROBAR QUE NISMAN SE HABÍA SUICIDADO
— Clarín (@clarincom) December 2, 2025
El fiscal Eduardo Taiano pidió indagar a Viviana Fein por el descontrol en la escena del crimen: por el departamento pasaron 88 personas, al punto que no se halló ni una sola huella… pic.twitter.com/m8jCvYoUOk
Fein fue la primera funcionaria judicial en llegar al departamento de Le Parc, aunque tardó una hora y media en presentarse, tiempo en el que el descontrol avanzó sin freno. Por ese tres ambientes circularon 88 personas, un número que habla por sí solo de la falta de preservación del lugar.
Era la noche del 18 de enero de 2015, apenas cuatro días después de que Nisman denunciara a Cristina Fernández de Kirchner y a parte de su gobierno por el presunto pacto con Irán para encubrir el atentado a la AMIA, con 85 muertos.
La investigación judicial determinó que Nisman fue asesinado. Tenía un balazo en la cabeza y el arma encontrada debajo del cuerpo pertenecía a su asistente informático, Diego Lagomarsino, hoy procesado.
Pero antes de que esas conclusiones pudieran tomarse con rigor, la escena había sido arrasada bajo la conducción de Fein.
Según reconstruyó el equipo de Taiano, encabezado por el adjunto Hernán Kleiman, Fein permitió desde el minuto uno una serie de desprolijidades que hoy se traducen en al menos ocho conductas irregulares, cada una derivada en múltiples acciones que trastocaron cualquier chance de reconstrucción precisa.
No había una sola huella de Nisman en su propio departamento, pero sí rastros de un prefecto que debía resguardar el lugar y terminó contaminándolo.
El caos se extendió incluso mientras Fein ya estaba allí. Entró sin la vestimenta adecuada, dejó que circularan personas sin identificación, supervisó manipulaciones de objetos sin resguardo y pasó por alto la existencia de una tercera puerta que conectaba con el departamento vecino, vía por donde -según los investigadores- pudieron haber entrado o salido los autores del crimen. Esa puerta recién se advirtió dos días después.
Durante aquellos días, Fein insistió en que la prueba de restos de pólvora en las manos de Nisman había dado “negativo”, comentario con el que habilitó la narrativa del suicidio que el kirchnerismo intentó instalar desde el principio. La posterior pericia multidisciplinaria de Gendarmería demostró lo contrario: Nisman había sido asesinado.
El desorden fue tan grosero que el forense Osvaldo Raffo lo comparó con una “manada de búfalos”.
No faltaron escenas que hoy resultan inverosímiles: oficiales tomando mate dentro del departamento, un tour improvisado por parte de personas que nadie sabía quiénes eran, una notebook apoyada sobre el celular del fiscal, testigos convocados de manera improvisada y sin actas, y hasta agentes de Prefectura y altos mandos de Seguridad entrando y saliendo sin criterio alguno.
Todo mientras Sergio Berni, también imputado, aunque sin pedido de indagatoria todavía, operaba desde adentro y se comunicaba directamente con la entonces presidenta.
Entre los testimonios, el cabo segundo de Prefectura Artemio Ramos relató que Fein se mostraba “insegura, no tomaba decisiones y les preguntaba qué hacer” a los jefes de Prefectura, quienes respondían operativamente a Berni.
Otra testigo, Antonella Torlaschi, contó que vio a una decena de personas recorriendo los ambientes “como un tour”. Una tercera, Natalia Fernández, describió ruidos “como de aspiradora” antes de ser ingresada al departamento, donde observó manejos erráticos de pruebas fundamentales.
A la desprolijidad se sumó un dato que en cualquier manual forense sería inadmisible: los peritos se retiraron sin medir la temperatura del cadáver ni la del ambiente, variables indispensables para calcular el momento de la muerte. Para los investigadores, ese paso omitido no encaja en la categoría de simple negligencia.
Mientras avanza la toma de declaraciones a más de 200 miembros de Inteligencia del Ejército que respondían al entonces jefe César Milani -en el contexto de las comunicaciones que se registraron antes de que el cuerpo fuera hallado-, ahora la decisión está en manos del juez Ercolini.
Será él quien determine si cita a indagatoria a Fein, así como también deberá resolver la situación de Berni, del juez Manuel De Campo y de los jefes de las fuerzas de seguridad involucrados en uno de los mayores desastres judiciales de la historia criminal.








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