VIDEO | Cándida "Vaginal" López, la senadora K que llegó con cerrajero y su marido para usurpar un despacho en el Senado
Hay cosas que son marca registrada del kirchnerismo: la relación tóxica con el poder, la víctima eterna como estrategia y, cuando todo falla, un cerrajero. Esta vez el show tuvo lugar en el cuarto piso del Senado, escenario de una obra que mezcla Los Simuladores con Okupas: el intento de tomar por la fuerza un despacho ajeno, minutos después de terminar una jura que debería simbolizar respeto institucional.
La protagonista: Cándida "Vaginal" López, senadora fueguina, del Frente de Todos, recién reelecta. La misma que hace 72 horas apareció con nueve acompañantes en la jura, generando escándalo porque Patricia Bullrich quiso quejarse.
MAXIMA DIFUSION!! SENADORA KUKA SE QUISO ROBAR UN DESPACHO QUE NO LE CORRESPONDÍA:
— INDIGNADO (@indignadoxd) December 1, 2025
ES LA KIRCHNERISITA CÁNDIDA LOPEZ. LITERALMENTE FORZÓ LA CERRADURA Y LA TUVO QUE SACAR EL PERSONAL DE SEGURIDAD!!! TIENEN EN LA SANGRE EL ADN DEL CHOREO pic.twitter.com/fS1sSQZnz2
Pero el capítulo de hoy superó todo guion: López se presentó con su marido, el concejal kirchnerista de Ushuaia Juan Carlos Pino, y un cerrajero que cargaba una caja de herramientas digna de operativos de La Cámpora de madrugada en un Ministerio.
¿El objetivo? Violar la cerradura de una oficina que pertenece a un senador cuyo mandato aún no terminó.
La excusa de siempre: la culpa es de otro. Esta vez, de Victoria Villarruel, que firmó el decreto 488/25 para reordenar los despachos de quienes cierran su etapa legislativa. Para el kirchnerismo, claro, todo lo que ponga orden huele a fascismo.
Cuando el cerrajero metió mano, el personal de Seguridad actuó como si defendiera la última línea del Estado antes de la debacle. Hubo empujones, gritos, acusaciones y el clásico "No toqués a la senadora", alarido de Pino, que se cree guardaespaldas de película pero queda en extra del choreo institucional.
López, caída en desgracia actoral, pedía: “¡Llamala a Juliana!”, cual nena desesperada llamando a su mamá en el recreo. Obviamente se refería a Juliana Di Tullio, una de las generales del cristinismo duro, especialista en convertir papelones en epopeyas.
La senadora pidió médico para certificar una “agresión brutal”. ¿Resultado? El facultativo constató un pequeño moretón en un tobillo.
López asegura que esa oficina ya era suya, entregada por Sergio "Oso" Leavy, también kirchnerista, con intermediación del chubutense Carlos Linares. Fuentes legislativas dicen que eso es falso, que Leavy quiso dársela a Flavia Royón, pero ella ya tenía otra (gracias a Juan Carlos Romero). Ni entre ellos se ponen de acuerdo para chorearse las oficinas.
El viernes pasado ya había intentado lo mismo. También terminó con forcejeos, Di Tullio arengando y José Mayans, jefe de bloque, interviniendo para evitar que se arme un escándalo mediático.
Todo por una computadora personal y unas supuestas pertenencias que la vicepresidenta, dicen ellos, “secuestró” cambiándole la cerradura. Otra vez, la realidad se parece demasiado a metáfora: el kirchnerismo lo quiere todo cerradura adentro.
López hasta se reunió con el gobernador Gustavo Melella en esa oficina hace días. Como si eso la convirtiera en propietaria por prescripción adquisitiva militante.
Después de más de dos horas de discusión, López, Pino y Di Tullio se fueron sin despacho, sin herramientas y sin victoria. Pero con un parte médico para llorar en todo canal amigo disponible.








Seguí todas las noticias de Agencia NOVA en Google News















