VIDEO | Jalil le clava los 4 puñales por la espalda a Cristina y Milei ya es primera minoría en Diputados
El mapa político argentino volvió a moverse. Y lo hizo en contra de los K. Gobernadores alejados del kirchnerismo avanzan en la creación de un interbloque propio que podría permitirle a La Libertad Avanza transformarse en primera minoría en Diputados, un golpe directo a la estructura que Cristina Kirchner mantuvo bajo control durante dos décadas.
La llave está en Raúl Jalil: si los cuatro diputados que responden al gobernador de Catamarca se separan del bloque de la condenada, el oficialismo podrá superar al PJ en la Cámara Baja. No se trata solo de un número: es la confirmación de que el poder ya no pasa por Santa Cruz, ni por Recoleta, sino por las provincias que buscan acuerdos más pragmáticos con Javier Milei.
💥 NUEVA COMPOSICIÓN DEL CONGRESO Y BLOQUES REARMADOS
— BREAK POINT (@BreakPointMP) December 1, 2025
📺 QUINTELA HABLÓ DE “UNA POLÍTICA MÁS AMPLIA” Y JALIL DE SEGUIR NEGOCIANDO
👉 TABLERO RENOVADO: TODOS MUEVEN FICHAS ANTE EL NUEVO ESCENARIO pic.twitter.com/KaG5k6n8ze
El desplazamiento del eje político es evidente. Mandatarios como Jalil, Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Hugo Passalacqua (Misiones) y Rolando Figueroa (Neuquén) impulsan un armado con lógica federal, enfocado en obras, financiamiento y recursos coparticipables, sin obedecer a la conducción partidaria.
Mientras tanto, en el kirchnerismo la crisis dejó de ser electoral y pasó a ser estructural. El bloque que conduce Germán Martínez ya reconoce que la sangría legislativa será inevitable. La pérdida de volumen se combina con la ausencia de figuras con capacidad de conducción nacional.
El nombre que aparece en todas las conversaciones es el mismo de siempre: Cristina Kirchner. Pero ya no como garantía de poder, sino como símbolo de una conducción agotada. Su condena judicial y el fracaso del intento de “reordenamiento” posterior a la derrota dejaron a la expresidenta sin autoridad para disciplinar gobernadores, intendentes ni legisladores.
En la provincia de Buenos Aires, la interna entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof agrega más combustible al incendio. El gobernador quedó sin Ley de Financiamiento, limitado para tomar deuda y condicionado en su proyección hacia 2027. En el propio peronismo admiten que la pelea por el control bonaerense profundiza la dispersión.
La reconfiguración también llegó al Senado. Con la nueva camada de libertarios, el oficialismo ganó presencia en una cámara que fue el histórico refugio del PJ. Algunos senadores peronistas ya adoptan la lógica provincial: cada uno negocia para su territorio, no para sostener un liderazgo que consideran en retirada.
Pero el problema va más allá del Congreso. Territorialmente debilitado, con una dirigencia que no renueva y un electorado que se fragmenta, el PJ enfrenta la peor pregunta para un partido acostumbrado al poder: ¿Y ahora quién conduce?
La Casa Rosada, en cambio, sonríe: la desintegración del peronismo permite fortalecer el control legislativo sin negociar alianzas formales ni pagar costos políticos. Y cada ruptura opositora se convierte en una oportunidad para consolidar mayorías circunstanciales que habiliten las reformas laborales, tributarias y el Presupuesto 2026.
La situación ya no admite eufemismos: el peronismo dejó de ser un bloque de poder para convertirse en un rompecabezas sin manual. Y Cristina Kirchner, condena mediante, ya no tiene el pegamento para volver a unirlo.








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