Política
Ajuste brutal

La motosierra corta el hilo por lo más delgado: los jubilados necesitan un millón y medio de pesos por mes para vivir

Los haberes previsionales mínimos están en 390 mil pesos, una cifra que no alcanza a cubrir ni la tercera parte de los gastos que tiene mensualmente una persona de edad avanzada. (Dibujo: NOVA)

Que el prescidente y la manga de atorrante que lo secundan no tienen ni un ápice de sensibilidad social ya no es novedad, pero según los últimos datos relevados, la miseria y la crueldad con la que el Gobierno oprime a los jubilados está llegando a límites que rayan lo inhumano.

La Defensoría de la Tercera Edad volvió a poner sobre la mesa lo que la gestión de Javier “Jamoncito” Milei intenta esconder bajo la alfombra: la Canasta Básica del Jubilado se disparó un 26,12 por ciento en apenas seis meses y ya rompe la barrera de 1.514.074 pesos. Sí, más de un millón y medio para sobrevivir.

Lo que más duele es que, la jubilación mínima con bono apenas llega a 390.214 pesos. Una distancia abismal que explica por qué millones de abuelos tienen que elegir entre comer, pagar el alquiler o comprar los remedios que los mantienen de pie.

Los números son tan crudos que parecen una parodia cruel:

-27 por ciento del gasto se va en medicamentos: 402.880 pesos

-23 por ciento en comida: 348.000 pesos

-19 por ciento en vivienda: 294.000 pesos

Y así, con rubros que completan una montaña rusa de costos imposibles.

El relevamiento, hecho en centros urbanos como CABA, Conurbano, Córdoba, Rosario y Mendoza, pinta un cuadro que ya no sorprende: los jubilados se hunden en la miseria mientras el Gobierno se regodea hablando de “ajuste heroico”.

La brecha entre la canasta y la jubilación mínima es un insulto: cuatro millones y medio de jubilados apenas rasguñan los 390.000 con bono incluido, mientras que los beneficiarios de la PUAM y pensiones no contributivas ni siquiera llegan a 330.000 pesos. ¿El resultado? Ancianos que literalmente pagan con años de vida la motosierra presidencial.

Y como si fuera poco, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) calculó que el veto de Milei al aumento de jubilaciones y a la actualización del bono implica una pérdida de 468 mil millones por mes para los jubilados. Sí, 5,6 billones de pesos menos en un año. Todo porque “Jamoncito” decidió que los números cierren en los Excel de Luis “Toto” Caputo, aunque eso signifique dejar a los abuelos a la intemperie.

El ajuste no solo golpea el bolsillo de los más grandes: también erosiona la economía en general. Menos plata en los bolsillos de los jubilados significa menos consumo, menos movimiento y más recesión. Pero para Milei y su séquito libertario, el cálculo es simple: si los jubilados no compran, no generan inflación. Solución mágica: que se fundan en silencio.

La postal es clara: mientras el Presidente grita contra la “casta”, son los jubilados los que terminan pagando el asado con sus huesos.

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