El gobernador bonaerense Kicillof pisó el palito de Milei y pierde con las tribus del peronismo
La confirmación de la colocación de la Planta de GNL en Río Negro y la victoria de Alberto Weretilneck, que significó una pérdida de, al menos, 30 mil millones de dólares para el sur bonaerense, puso en peligro los sueños de Axel Kicillof de caminar hacia la carrera presidencial y tener una carta más para mostrar.
“Es un proyecto que vengo trabajando desde hace 11 años”, dijo en todos los medios a los que fue invitado el gobernador bonaerense, aunque se olvida de detallar que le faltó la amplitud para convocar a todos los sectores del peronismo, con el objetivo de tener un triunfo conjunto.
Puertas adentro, desde las diferentes vertientes que integran Unión por la Patria ven a Kicillof como “un tenista”. “Nos convocó cuando vio que estaba complicado el panorama”, dicen desde el Frente Renovador (FR), que siguen juntando bronca para reclamarle al gobernador en su debido momento.
Es que desde las filas massistas creen que Kicillof “no abrió el juego” cuando tenía que hacerlo y eso fue “una limitación” para que el proyecto tengo el visto bueno de Petronas.
Pese a que desde todas las filas del peronismo señalan que el proyecto ya tenía sentencia y que nada podía cambiar el rumbo de la empresa Malasia sobre llevar la inversión a Río Negro, las críticas a Kicillof sobrevuelan las oficinas de los lideres de Unión por la Patria y miran de reojo al gobernador.
Incluso, la propio Cristina Fernández de Kirchner pidió a dos de sus espadas bonaerenses, la polifuncional Teresa García y el camporista matancero, Facundo Tignanelli, que se acerquen “a colaborar” con la propuesta del gobernador, aunque la definición fue de último momento y Petronas junto a YPF adelantaron un mes la definición.
RIGI y la crisis con La Cámpora
La adhesión al RIGI es la mecha que le va a quedar a Kicillof cuando comience a cerrarse la estrategia para competir por el sillón de Rivadavia. Es que, por más que hayan primado cuestiones técnicas, Javier Milei lo hizo entrar en su propio juego y el peronismo de la Patagonia se impuso con política.
El gobernador Weretilneck se adelantó a todos y fue de los primeros en adherir a un proyecto en que uno de sus senadores, el camportista Martín Doñate, el primer dirigente en salir a celebrar la medida, incluso antes que Petronas lo confirme oficialmente.
“Alegría y orgullo rionegrino. Gran noticia! Celebramos con enorme alegría que la gran inversión que tiene proyectada nuestra empresa nacional YPF y Petronas (Malasia) se desarrolle en nuestra provincia de Río Negro”, remarcó Doñate.
Resulta que Doñate, con vínculo estrecho con Máximo Kirchner, es el senador que impuso el propio Oscar Parrilli en las negociaciones con los gobernadores patagónicos, algo que es consensuado con el Instituto Patria.
Incluso, Doñate no mueve las fichas sin que haya un consenso del propio Parrilli.
La primera reacción en el gobierno bonaerense fue muy dura hacia la decisión de inclinarse por Río Negro y analizan brindar a primera hora de este miércoles una conferencia de prensa. “Es una decisión política e improvisada”.
Sin embargo, cuando se le pregunta por la opinión de Cristina, Kicillof evitó explayarse y mandó a los periodistas a “preguntarle cuando tengan la oportunidad”.
Weretilneck logró acaparar la centralidad política que Kicillof no pudo. Se puso al bolsillo las diferentes tribus del peronismo provincial y hasta los hizo jugar. Sin decirlo, el rionegrino metió a los gobernadores patagónicos en una disputa sobre el federalismo contra el centralismo de Buenos Aires.
Así lo hizo saber el santacruceño Claudio Vidal, que con una disputa interna con el kirchnerismo, trató de jugar un rol clave en la negociación desde el sector petrolero.








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