Los que se van y quiénes quieren quedarse: comienza la "rosca" por la renovación de las bancas bonaerenses
“Es tiempo de cambios”. Parece un slogan de campaña de algún partido vecinal, pero no. Es lo que corre en los pasillos legislativos pensando en 2025 y la preocupación sobre el cierre de año caliente mientras el fantasma de la Reforma Política amenaza con lograr poner fin a la ley que impide la reelección indefinida.
46 diputados y 23 senadores dirán adios, con varios popes que dejarán sus bancas si la ley provincial 14.836 no se modifica.
En las filas del peronismo, las principales espadas que reivindican la rosca tendrán que hacer paso a nuevos legisladores, aunque no todas las tribus arriesgan la misma cantidad de dirigentes. Es que arriesga en la Cámara Baja 19 de los 37 diputados.
De los ocho legisladores kicillofistas que hay en la Cámara Baja, seis deberán revisar su futuro. Allí aparece el peso pesado Carlos “Cuto” Moreno y no podría renovar.
Mismo es el caso de la siempre trascendente Susana González, la bianquista Lucía Iañez y hermana del superministro, Mariana Larroque. Los que deben posicionarse para renovar (o no) están Ricardo Rolleri, Naldo Brunelli y Lucía Klug, la militante del Frente Patria Grande del jabonoso Juan Grabois, alineada al oficialismo.
Sin embargo, no todas las vertientes de UP arriesgarán lo mismo. La Orga de Máximo Kirchner pone en riesgo dos de sus principales espadas. Por un lado, el Presidente de la Cámara, Alejandro Dichiara, mientras que el jefe del bloque, Facundo Tignanelli deberá definir su futuro.
Otros que responden a La Cámpora y deben pensar qué harán son Maite Alvado, Ariel Archanco, Fernanda Díaz, Ivana Latorre De Caro y Liliana Pintos.
La otra pata del peronismo que arriesga nombres claves es el Frente Renovador. Unos que no podrán volver es María Bevilaqua y Carlos Puglieli. Mientras que Nicolás Russo, Juan Malpeli y Ayelén Rasquetti deberán pujar por entrar en sus seccionales para ir por otro mandato.
Si la premisa del gobernador se cumple, el kicillofismo impondrá una lista en cada uno de las secciones, algo que podría incrementar su número de legisladores. Sin embargo, la rosca por el cierre de listas esperará hasta último momento.
Las filas amarillas
En el PRO, aunque preocupa cómo será su alianza política que enfrente al peronismo, deberá poner en juego 8 de sus 13 bancas. La más trascendente, la del jefe de la bancada del 2015, Matías Ranzini.
Por otro lado, Adrián Urreli y Martiniano Molina como peso pesado. Mientras que dejarán sus bancas Antonijevich, Paula Bustos, Julieta Quintero Chasman y Fabián Perechodnik.
La rosca radical
Los radicales si tienen un problema, difícil que llegue a buen puerto. La interna partidaria pone a las diferentes tribus a disputar lo que viene con uñas y dientes, aunque las encuestas no le den de manera favorable.
En total, los radicales deben renovar 10 bancas. Sin embargo, 4 de ellas solamente pertenecen a las filas oficialistas. Por un lado, los laderos de Maximiliano Abad de la Sexta, Emiliano Balbín y Anahí Bilbao, que deberían dejar la banca si respetan la ley de reelección indefinida. Mientras que por ese bloque deberán buscar la renovación por la Segunda Sección Claudio Rossi y la Loustoista, María Belén Malaisi.
El problema pasa por el bloque que comanda Claudio Frangul, que también debe renovar. Por un lado, alejados de la conducción partidaria, los radicales de Manes deberán enfrentar los conflictos internos pero, además, buscar el voto en secciones complejas. En eso está Pablo Domenichini, quién se jugó un pleno por la discusión del partido.
Por la Segunda Sección buscarán un lugar Viviana Dirolli y Julio Pasqualin que, aunque es una de las secciones sobrerepresentadas, no hay lugar para todos. Por la Tercera, además de Domenichini, está esperando Nazarena Mesias.
La Sexta tiene a Natalia Dziakoiwski en soledad, completando la nómina de los lugares que quiere pedir Manes para sostener el poder territorial.Lejos de las mieles del radicalismo, Maricel Etchecoin Moro, la lilita de la Coalición Cívica, deberá ir a las urnas, aunque la ley no le permite la renovación. Una que buscará otros destinos.
Los libertarios que quieren ser casta
Aunque discursivamente odien la rosca y la política tradicional, los libertarios miran de reojo el proceso electoral y ven con buenos ojos modificar la ley de reelección indefinida. En eso esta Constanza Moragues, del bloque Unión, Renovación y Fe, la única que debe probar suerte en 2025.
Sin embargo, en el bloque libertario la cosa cambia. Es que dos pesos pesados deberán acudir a las urnas. Por un lado, la bullrichista Florencia Retamoso, quien pretende quedarse en la Legislatura, mientras que el experimentado y recién llegado, Guillermo Castello, quiere seguir ocupando un sillón.
La pequeña observación es que el marplatense entró por una sección que no es la natural, la Sexta, algo que se verá en el momento del cierre.
Con menos urgencia se encuentran Abigail Gómez, Fernando Compagnolli y Sebastián Pascual, aunque con ganas de mantenerse dentro de las consideraciones legislativas.
El cupo trosko
El Frente de Izquierda deberá renovar sus dos bancas por la Tercera Sección. Dificil la travesía con el cambio de reglas, aunque con la idea de lograr imponer un número que le permita tener sus bancas que alternan entre los diferentes partidos representativos dentro del Frente Electoral.
Por ahora, Guillermo Kane y Laura Cano, que tienen bloques diferentes, deberán dejar sus despachos el 10 de diciembre.
Los 46 diputados que dejan el recinto tienen diferentes realidades. Sin embargo, la disputa estará en la discusión que se dará en diciembre, cuando el cambio de reglas legislativas pongan nuevas condiciones y serán de la partida para saber si hay 46 caras nuevas o, incluso, se amplía el número de nuevos diputados, algo que vendría bien a más de uno dentro del recinto.








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