Política
La casta no sufre el ajuste

La fiesta de los políticos sigue: el gasto público se disparó casi tres puntos desde septiembre de 2021

Las erogaciones primarias del Sector Público Nacional aumentaron drásticamente durante el Gobierno de Alberto Fernández. (Dibujo: NOVA)

El desequilibrio fiscal del Sector Público Nacional (SPN) creció sin interrupción entre septiembre de 2021 y junio de 2022, el último mes bajo la dirección del ex ministro Martín Guzmán. Las erogaciones crecieron sistemáticamente por encima de la inflación, al mismo tiempo en que fueron suspendidas todas las reglas fiscales dispuestas en 2017.

El gasto primario del Gobierno federal aumentó del 20,5 por ciento del PBI en septiembre de 2021 hasta superar el 23,2 por ciento en junio de 2022, sin pandemia de por medio y sin las erogaciones extraordinarias que ésta demandaba a lo largo de 2020. A diferencia de lo que ocurrió en 2020, el actual incremento del gasto público responde íntegramente a la irresponsabilidad fiscal del Gobierno kirchnerista.

Entre muchas partidas explicativas, se produjo un aumento de los subsidios económicos, mayores déficits operativos de las empresas estatales, mayor “gasto social” y más empleo público.

El Gobierno apostó por una estrategia obsoleta del tipo “keynesiana”, buscando estimular la demanda agregada y el consumo como un mecanismo para reactivar la economía. La economía no respondió al estímulo y, lejos de aumentar su crecimiento, se estancó desde enero. A partir de estas políticas, en lo que va de la gestión de Alberto Fernández se consumió la mayor parte del ajuste fiscal que se había producido entre 2018 y 2019.

No se percibió ningún tipo de ajuste en el gasto público, y su expansión fue incluso superior al aumento de la recaudación nacional. Fernández impulsó un drástico aumentó de impuestos desde diciembre de 2019, subiendo retenciones de exportación, impuestos a las Ganancias corporativas no distribuidas, aumento de alícuotas de Bienes Personales, aumento de impuestos internos, creación impuestos a la compra de divisas, recargos sobre alícuotas patrimoniales, etcétera.

La recaudación nacional llegó al 19,7 por ciento del PBI en junio de 2022, la cifra más elevada desde octubre de 2017. Sin embargo, entre septiembre de 2021 y junio de este año el déficit primario aumentó un punto del producto y alcanzó el 3,5 por ciento del PBI en junio. Sumando la factura de intereses por la deuda pública, el déficit financiero total supera el cinco por ciento del PBI.

El déficit verdadero del sector público ya supera los nueve puntos del PBI considerando el pago de intereses por la deuda remunerada del Banco Central, que alcanza los 3,5 por ciento del PBI. Este desequilibrio es el más drástico desde 1989, cuando estalló la hiperinflación en la economía argentina.

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