Política
¿Una crisis inflacionaria histórica"

Cristina contra Alberto: las piñas que se dan entre ellos están dejando al país muerto

Alberto Fernández y Cristina Kirchner se sacan chispas y ya no disimulan las diferencias, con falsa condescendencia, se tiran golpes a lo loco. Mientras, el país va a pique. (Dibujo: NOVA)

La encarnizada pelea de poder que mantienen el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner marca una gran diferencia con respecto a la situación política que se dio los 3 procesos hiperinflacionaros que generaron grandes crisis financieras económicas y sociales en la Argentina. Este es tal vez uno de los condicionantes que podrían llevar a que esta crisis inflacionaria termine peor que las tres anteriores como las de 1975, 1985 y 1989.

La inflación que muestra la economía argentina desde marzo medida en promedio mensual es muy parecida a la de fines de 1998. Esta fue la etapa anterior al mayor proceso inflacionario que vivió la Argentina que fue la hiperinflación de 1989 donde en julio de ese año la inflación mensual era del 200 por ciento y la anual del 5000 por ciento. La espiralizada suba de la inflación obligó al presidente radical Raúl Alfonsín a entregar el poder cinco meses antes al presidente electo, el justicialista Carlos Menem.

Tal vez ese sea el periodo más comparable con el actual de las grandes crisis inflacionarias argentinas: el Rodrigazo del 75, el pico de inflación del 85 antes del Plan Austral y la híper del 89.

Pero una de las principales diferencias es que a nivel político en esos 3 episodios no se observaba una crisis tan compleja como la actual pelea de los dos integrantes más importantes del Poder Ejecutivo.

Crisis inflacionarias argentinas: similitudes y diferencias

Un reciente estudio del economista Gustavo Reyes, Director del Ieral de la Fundación Mediterránea, compara a nivel económico estos tres procesos inflacionarios con el actual.

El estudio destaca varias similitudes y algunas diferencias de esos 3 episodios inflacionarios con la situación actual:

  • Un Estado que gastaba más de lo suficiente y generaba un déficit fiscal primario que tenía que ser financiado con emisión monetaria del BCRA. Una situación similar a la actual pero donde el déficit fiscal es menor.
  • Una economía que gastaba más dólares de los que ingresaban generaba un déficit en la cuenta corriente del balance de pagos lo que llevó a perder reservas y tomar deuda tanto el estado como los particulares. En este caso la situación es diferente ya que en esos tres procesos inflacionarios los déficits de la cuenta corriente se dieron en un contexto de precios de commodities internacionales bajos a diferencia de los precios récords actuales de las materias primas. La Argentina tiene hoy los mejores precios de los últimos 30 años.
  • Un proceso de deterioro del poder adquisitivo de la moneda local generado por el aumento de los precios locales y por las fuertes devaluaciones del peso frente al dólar que se producían en esos momentos. En esos tres episodios se produjo un fuerte proceso de huida de los pesos por parte de los agentes económicos que se refugiaron principalmente en el dólar. Es lo que se conoce en términos económicos como una caída de la demanda de dinero por parte de la gente por el creciente grado de indexación de la economía. Esta situación también es parecida a la actual.
  • Una fuerte caída de las reservas internacionales líquidas del BCRA por un creciente aumento de las importaciones frente a las exportaciones y una abultada salida de dólares del sistema financiero. Una situación comparable también con la que se vive en este momento.
  • Problemas de financiamiento en el mercado de la deuda en pesos que generaban que el Gobierno pagará altos intereses por la renovación de letras y bonos emitidos por la Tesorería. En los 3 casos relevados el gobierno tenía que emitir cada vez más deuda indexada o atada al valor del dólar para conseguir más fondos para renovar los vencimientos de la deuda pública local en la medida que la inflación aumentaba y el precio del dólar subía. El primer ejemplo en la actualidad es la huida de hace dos semanas de los fondos comunes de inversión de las letras indexadas por la inflación emitidas por el Tesoro.

En esos tres procesos analizados la deuda pública alcanzó su mayor valor durante el año previo al aumento de la inflación dejando a los gobiernos sin posibilidad de seguir financiando parte del déficit fiscal primario por esa vía y al gobierno cada vez le costó más renovar esos vencimientos de deuda.

En los 3 episodios previos a la hiperinflación el BCRA mantuvo fuertes controles del tipo de cambio e intentó calmar la suba de los precios devaluando el peso frente al dólar oficial en un ritmo menor al de la suba de la inflación y subiendo muy fuerte las tasas de interés al ahorrista. El proceso actual todavía no entró en esa dinámica pero podría ser peor a los anteriores por los fuertes desequilibrios que muestra la economía.

Pero a todas estas coincidencias el trabajo de Reyes agrega un condimento adicional que podría generar una crisis inflacionaria más grave que las 3 analizadas: el retraso del valor del dólar oficial respecto a la inflación y la caída de su poder adquisitivo, lo que aumenta el riesgo de un salto devaluatorio forzado para corregir la diferencia o brecha cambiaria entre el valor del dólar oficial y los dólares financieros alternativos y el dólar paralelo.

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