Judiciales y Policiales
Causa Vialidad

Al horno con papas: los chats "promiscuos" y "corruptos" de José López que terminaron por sentenciar a la "Jefa"

José López, quien se hizo célebremente conocido el día que fue a "enterrar" unos bolsos con miles de dólares en un convento, que más tarde diría, que era una "donación". (Dibujo: NOVA)

El factor determinante fueron los chats del teléfono de José López que invocó el fiscal del juicio oral por la “causa Vialidad”. Porque en esos mensajes con alusiones a “la jefa” y “la señora” que el otrora secretario de Obras Públicas durante todo el kirchnerismo intercambió con Lázaro Báez y con Máximo Kirchner, entre otros, está el núcleo delictivo que permitió demostrar la culpabilidad de Cristina Fernández de Kirchner.

Esos mismos chats explican, también, por qué el Tribunal Oral Federal Número 2 absolvió a Julio de Vido y explican por qué no fue necesario avanzar contra quienes ocuparon la Jefatura de Gabinete durante aquellos doce años. ¿Por qué? Porque los ahora condenados no recurrieron al escalafón teórico de la administración pública nacional para coordinar sus maniobras delictivas: montaron una cadena paralela de responsabilidades.

Así lo reflejó el propio tribunal que condenó a la vicepresidenta, a Báez, a López y a varios funcionarios más cuando, minutos después de la lectura del veredicto, difundió a la prensa un documento de ocho carillas con “unos breves lineamientos explicativos de la decisión adoptada”.

Al final de la segunda página de ese documento, el tribunal remarcó que durante el juicio oral quedó claro, con múltiples ejemplos, “la existencia de vínculos promiscuos y corruptos entre funcionarios de la administración pública (nacional y provincial) y las empresas contratistas del Estado pertenecientes al […] grupo empresarial” de Báez.

Esos “vínculos promiscuos y corruptos” abarcaron a la actual vicepresidenta, subrayó el tribunal sobre el final de la tercera carilla. “Se verificaron de su parte llamativos y groseros aportes personales en la estrategia criminal, particularmente en su etapa conclusiva (año 2015). Ese mismo dominio sobre el hecho -en esa etapa final- fue también advertido respecto de quien actuaba como intermediario (tanto funcional como fácticamente) entre los dos beneficiarios del contubernio. Nos referimos al exsecretario de Obras Públicas de la Nación José Francisco López”, detalló.

¿Por qué quedó López en el centro de la maniobra delictiva? Porque Diego Luciani mostró los mensajes que el entonces funcionario cruzó con los secretarios de Cristina Fernández -“La Presi quiere hablar con vos”-, salteándolo a De Vido, que concentró sus esfuerzos e intereses en otras áreas, como la energética.

No sólo eso. Luciani también expuso los intercambios de López con Báez -que quería “coordinar con lo que me dijo la señora”-. O con Máximo Kirchner -que le preguntaba sobre la pavimentación de 100 cuadras en Río Gallegos, una obra ejecutada por Báez y que le costó 25 millones de dólares al Estado nacional-. O, ya sobre fines de 2015, con el presidente de Austral Construcciones, Julio Mendoza, para ejecutar el plan “limpiar todo”.

Para el tribunal, la operatoria delictiva quedó probada con esos chats, pero también con otras múltiples evidencias, como la labor del equipo técnico que ingresó a Vialidad nacional con Javier Iguacel y dedicó meses a analizar el comportamiento de la gestión anterior con las empresas de Báez, lo que luego remitieron a la Justicia para su investigación criminal. “Fueron conductas ajenas al ámbito funcional de cada uno”, concluyó el tribunal, “que, una vez más, pusieron de resalto la existencia de vínculos estrechos y corruptos entre funcionarios públicos e integrantes de una empresa contratista de obra pública”.

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