Economía y Empresas
Economía en llamas

Más seco que pastel de polaco: el Banco Central no puede cubrir las deudas y volverá a emitir para tapar el déficit

El BCRA dejó de asistir al Tesoro en julio, pero ante el menor interés de los inversores en financiar al Gobierno, podría imprimir unos 465.000 millones de pesos. (Dibujo: NOVA)

La situación económica y social del país no da para más, y ante cada volantazo que toma el Gobierno del Frente de Todos, encabezado por el enclenque presidente Alberto Fernández y la vice Cristina Kirchner, la Argentina se acerca cada vez más a un abismo del que será muy difícil salir.

En el frente financiero, los incendios figurativos por las deudas y el balance fiscal acusian al Banco Central de la República Argentina (BCRA), lo que deja al Gobierno en una posición sumamente dificultosa.

El Banco Central dejó en julio de asistir al Tesoro pero ante el menor interés de los inversores en financiar al Gobierno, podría volver a emitir unos 465.000 millones de pesos sin incumplir el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Las operaciones de deuda doméstica llevadas adelante por el Tesoro durante las últimas dos semanas dejaron en evidencia el escaso margen del Gobierno para obtener financiamiento genuino en el mercado local, incluso con instrumentos de largo plazo.

A la baja participación de los inversores privados en el canje de bonos ofrecido hace diez días, se sumó el magro resultado de la licitación del viernes pasado, en la que si bien se logró renovar vencimientos, no permitió cubrir la necesidad de nuevos fondos prevista para el mes, en la que sólo se han recaudado unos 33.500 millones de pesos.

La cifra contrasta con las necesidades que ahora se deberían cubrir en las cuatro licitaciones pendientes hasta fin de año en la que Economía debería obtener unos 384.000 millones de pesos fondos frescos. El objetivo luce complejo. De ahí que analistas e inversores empiezan a poner atención a las opciones disponibles sobre los escritorios del secretario de Finanzas, Eduardo Setti, y de su jefe, el ministro Sergio Massa, para cerrar el programa financiero de este año.

Desde que asumió, el titular de la cartera económica ha reducido gastos en torno a 16 por ciento en términos interanuales, con la promesa en su debut en el cargo de no recurrir a más emisión monetaria para asistir al Tesoro. Hasta ahora, el ministro mantuvo ese compromiso pero el mercado empieza a descontar que la promesa será finalmente incumplida hacia fin de diciembre.

El último bimestre, se sabe, es el más deficitario del año, con escaso margen de aplicar un ajuste mayor y de, tal como se mencionó, obtener recursos adicionales para financiar el rojo fiscal. De esta manera, la asistencia del Banco Central, bajo el mando de Miguel Pesce, vuelve a convertirse en la única fuente disponible de financiamiento, la deberá proveer casi medio billón de pesos. Esto, incluso, en el marco del cumplimiento del programa acordado con el Fondo Monetario, tanto en las metas fiscales como de emisión monetaria.

En rigor, los objetivos fiscales serán puestos a prueba a partir de la diversidad de medidas tendientes a aumentar el gasto social, tal como el aumento dispuesto ayer en la Tarjeta Alimentar que lleva el ajuste del programa a una mejora por encima de la inflación acumulada en alimentos, de 80 por ciento a octubre pasado.

Se prevé que medidas similares en otros programas sociales e incluso la decisión de reforzar salarios también tengan impacto en las cuentas públicas. Con todo, el consenso de economistas y analistas del mercado considera que se alcanzarán los objetivos fiscales. Y también los monetarios, pero con la máquina de imprimir dinero otra vez encendida.

“En reiteradas oportunidades el Gobierno señaló que cumpliría con la meta nominal de déficit primario acordada con el FMI. Suponemos que se cumple ese objetivo a pesar de los mayores gastos, fundamentalmente en materia social, que se anunciaron recientemente. En ese caso, estimamos el déficit del último bimestre del año en 846.000 millones de pesos”, proyectó Quantum, la consultora que lidera el economista Daniel Marx.

En su último informe “monitor semanal”, calculó las necesidades financieras ascenderán a prácticamente 2 billones y que, ante la resistencia del mercado de financiar en pesos al Tesoro, sólo podrán ser cubiertas recurriendo nuevamente a la emisión monetaria. En este sentido, el informe recordó que desde julio el BCRA no está financiando directamente al Tesoro.

En cambio, durante el primer semestre, el Banco Central había emitido para ese fin unos 300.000 millones, lo que le dejaba un margen superior a los 400.000 millones de pesos para el segundo semestre ya que el límite impuesto por el acuerdo con el FMI impuso un “tope” de emisión monetaria para asistir al Tesoro de 765.000 millones. Sin embargo, apenas asumió Massa suspendió la ayuda del Banco Central para cerrar las cuentas, pero ese aporte se vuelve ahora imprescindible.

“En el contexto de un aparente menor apetito por la deuda en pesos, lograr el financiamiento podría despertar algunas alertas respecto del cumplimiento del límite de financiamiento monetario al Tesoro acordada con el FMI. Sin embargo, de usarse la caja acumulada a lo largo del año, estimada en 346.000 millones de pesos, y acudiendo al financiamiento monetario todavía disponible dentro de ese límite, los fondos a conseguir se reducen e implican una tasa de renovación de los vencimientos de capital del 133 por ciento o del 103 por ciento de los vencimientos de capital e intereses del período”, apuntó el informe de Quantum.

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