Provincia de Buenos Aires
Coronavirus

Zárate: ¿Y entonces qué hacemos doctor Schiavoni?

El secretario de Salud de Zárate, Marcelo Schiavoni.
Información real del COVID-19 en Zárate a partir de los datos oficiales.
Información real del COVID-19 en Zárate a partir de los datos oficiales.
¿Cómo impacta el Covid en la ciudad?
¿Cómo impacta el Covid en la ciudad?

Por Eduardo Rivas, corresponsal de NOVA en Zárate

En el patio trasero del "Tito Alberti" y no en el abordaje que estaba previsto en Laprida y Marcos Sastre, el secretario de Salud de Zárate, según se lo presenta en las gacetillas de prensa o interino según se lo presenta en la página web municipal, Marcelo Schiavoni, comentó la situación epidemiológica local.

Según explicó, “ha aflojado un poquito la ocupación en las terapias”, lo cual es una muy buena señal en función de los criterios que se analizan para estipular la fase en la que se encuadra cada distrito.

Agregó, además, que “los casos realmente bajaron”, y efectivamente al analizar la razón de casos se ve que en Zárate es 0,82, ya que en los últimos 14 días hubo un 17,8 por ciento menos registrados respecto a los 14 días anteriores, y la tasa de incidencia se ubica en 820,5 cada 100.000 casos.

La pregunta entonces es: ¿Qué se hace a partir de esto? ¿Cómo se adaptan las normas que rigen la vida cotidiana de los zarateños? ¿Son necesarias las medidas extremas que se implementan que, además, no tienen el control para que se apliquen efectivamente? ¿Es necesario que en Zárate no haya clases presenciales? ¿Los negocios deben seguir teniendo un horario restringido de funcionamiento? ¿Los locales gastronómicos tienen que estar cerrados por la noche para la atención en el local?

El 21 de abril el intendente Osvaldo Cáffaro anunció que la ciudad pasó a la Fase 2: “Hubo un pedido a la provincia por parte nuestra para que se analizara geográficamente, no sólo el tema de Zárate, sino lo que pasa en toda la región. Creemos, y esto quedó respaldado por un estudio que hicimos con los agentes sanitarios, que el impacto se da en la región, por eso pedíamos a la provincia que haga todo el estudio de la zona. Fue un pedido al gobernador con una visión más general, que también se tenga en cuenta a Campana y a Exaltación de la Cruz, y se aprobó solo el caso de Zárate”.

¿Por qué entonces no se pide ahora el cambio a Fase 3? Sería interesante que presentaran el estudio que dicen que hicieron y que nunca publicaron ni dieron a conocimiento de la ciudadanía, para comparar cómo fueron estos larguísimos 15 días de Fase 2 de los que habla el jefe comunal y de los que pasaron 51 días. Quizás se confundió y alteró el orden de los dígitos.

En la misma conferencia Schiavoni afirmó que el pase a Fase 2 “creemos que es una cuestión lógica para la relación actual del giro cama y de cómo está la tasa de uso”. Si la situación cambió y mejoró, ¿por qué seguir haciendo lo mismo? ¿Por qué no hacen un nuevo estudio (bueno, en realidad por qué no estudian en lugar de repetir discursitos ajenos) y analizan si Zárate debe estar en Fase 2 o no?

Si el intendente tiene la capacidad de influenciar en la toma de decisiones del gobernador Axel Kicillof, como dice que tiene, que lo ponga en práctica cuanto antes, ya que ni la sociedad zarateña ni muchos de quienes desarrollan actividades económicas en su seno, fundamentalmente de manera autónoma, están en condiciones de seguir aguantando caprichos ajenos asumiendo exclusivamente los costos de la improvisación y el haber hecho mal las cosas.

En pos de ese estudio, y con la pretensión de plantear una discusión que eleve la calidad del debate y que éste se sustente sobre bases sólidas, compartimos la información real del COVID-19 en Zárate a partir de los datos oficiales. Queda claro entonces que la realidad actual no es de las últimas semanas, en consecuencia, las medidas de acción no deben ser las mismas que las últimas semanas.

¿Y entonces qué hacemos doctor Schiavoni? En primer lugar porque los costos que traen aparejados algunas de las medidas que se están aplicando, y que nadie evalúa a conciencia, son desmesurados respecto a lo que se quiere atacar, y los resultados, como hemos visto, no van en función del esfuerzo.

En segundo lugar porque no podemos pretender mejores situaciones si continuamente replicamos las acciones que, a las claras está, son para otras realidades y no dieron el resultado esperado. No se puede justificar todo con argumentos contrafácticos que, además, ubican la construcción ideal en una catástrofe. Ante la catástrofe se permiten muchas más cosas que ante una realidad como la actual.

Si como usted dice, Schiavoni, se empiezan a ver los resultados, que se empiecen a ver entonces las medidas que nos saquen de este atolladero del que pareciera se han enamorado y no quieren salir.

Nobleza obliga, debo reconocerle que tiene razón Schiavoni cuando dice “se sigue con un promedio alto de vacunación diaria de primeras dosis”, porque el haber aplicado un promedio de 5,25 (cinco y un cuarto) segundas dosis diarias en lo que va de la semana no puede considerarse un plan de vacunación.

Y una duda final. Dijo usted, doctor Schiavoni, que “esta semana va a ser prioridad la aplicación de primeras dosis a grupos de riesgo”. ¿Cuándo no lo fue? ¿Se vacunó a grupos que no era considerados de riesgo? ¿Lo dice por el intendente, su secretaria privada, Lilian Burroni, el empleado municipal, Rodrigo Girard, el chofer del intendente Salvador de Bártoli, la esposa del chofer del jefe comunal, Cristina Bustos, el empleado de Zoonosis municipal, Álvaro Battista Palacios, y la empleada del Juzgado de Faltas Nº2, cuya titular es hija de la secretaria privada de Cáffaro, Sonia Nores, inscriptos todos ellos fraudulentamente como trabajadores de salud o por algún otro caso que aún desconocemos?

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