Por Mariana Massa, corresponsal de NOVA en la Casa de Gobierno.
Las miradas esta semana estuvieron puestas en la aprobación en el Senado del pedido de licencia de la legisladora Nora De Lucía y su designación al frente de la Dirección General de Cultura y Educación. Otro de los protagonistas fue el ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal. Si bien se han sucedido rumores de su renuncia a lo largo de toda su gestión, parece que ahora el gobernador Daniel Scioli, de a poco, lo está desplazando.
Siguiendo con este último tema, hay que analizar los movimientos que hizo el mandatario provincial en torno a temas que son sensibles a la seguridad en la Provincia y no es casual que Ricardo Casal no haya participado de dos reuniones claves.
La primera tiene que ver con el encuentro que mantuvo el gobernador con integrantes de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), quienes le entregaron un detallado informe sobre casos de violación a los derechos humanos en las cárceles. De esta reunión, participaron la ministra de Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez; el secretario de Derechos Humanos, Guido Carlotto; y el subsecretario de Política Criminal e Investigaciones Judiciales del Ministerio de Seguridad, César Albarracín.
La ausencia de Casal en este encuentro llama aún más la atención si se tiene en cuenta que ese mismo día (8 de agosto), previo a esta reunión, Daniel Scioli presentó en la Casa de Gobierno a la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (APREVIDE), dependiente de la Secretaría de Deportes, a cargo de Alejandro Rodríguez, e informó la disolución del Comité Provincial de Seguridad en el Deporte (Coprosede), organismo comandado por el Ministerio de Justicia y Seguridad. Ricardo Casal estuvo presente allí y tuvo que ver con sus propios ojos cómo le sacaban el control en la seguridad deportiva.
Terminada esta presentación, el ex mononauta no quiso hablar con la prensa, alegando que lo estaban esperando en otra reunión. Así fue como se retiró e ingresó rápidamente por una puerta que lo llevaba directamente a ese otro encuentro, justamente con los integrantes de la CPM. Casal estando a pocos metros no participó de este encuentro.
En la reunión con integrantes de la CPM, Scioli escuchó fuertes planteos que tienen que ver con las torturas en las cárceles, mafias vinculadas al narcotráfico y la trata de personas, y la insistencia sobre una reforma del Código Procesal Penal. Al finalizar el encuentro, Hugo Cañón, presidente de la CPM, explicó que “la recepción de los planteos fue muy buena más allá de que el cuadro de situación es dramático. Quedó una cordial relación y las puertas abiertas para conservar este diálogo, que tiene que ser constructivo".
La ausencia de Casal en este encuentro bien podría tratarse de un caso aislado, pero quedó comprobado que no es así cuando Scioli decidió este jueves recibir a los familiares de Luciano Arruga junto a representante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza y miembros de la CPM. La reunión repitió las caras del encuentro que mantuvieron con la CPM: Scioli, Carlotto y Álvarez Rodríguez. ¿Casal? Otra vez ausente.
En este caso, no sólo vuelve a ser sorpresiva la ausencia del ministro de Justicia y Seguridad, sino también que el mandatario provincial haya recibido a esta comitiva cuando ya pasaron 3 años y 7 meses de la desaparición de Luciano Arruga.
El caso de este joven es emblemático y deja al descubierto los desmanejos e irregularidades dentro de la Policía Bonaerense. El 31 de enero de 2009, Luciano Arruga que vivía en barrio 12 de Octubre de Lomas del Mirador (partido de La Matanza) fue visto por última con vez vida. Semanas antes le había contado a su madre que agentes de la Bonaerense lo presionaban para que aceptara delinquir para ellos en "zonas liberadas". Él se negó. Y por eso, según sospechan los Arruga, "lo desaparecieron".
En la noche del 31 de enero de 2009, Luciano volvía a su casa solo y un patrullero lo abordó frente a un parque. Lo detuvieron por segunda vez (la primera había sido el 22 de septiembre de 2008), pero con más saña. En la comisaría, otros presos habrían visto cómo lo torturaban y lo lastimaban con un gancho de una pared que lo desangró. Fue lo último que se supo de él.
Scioli hasta este jueves, nunca había recibido a la familia Arruga para interiorizarse al respecto de este caso que toca de lleno el riñón de la Bonaerense. No es casual la seguidilla de estos encuentros que encabeza el gobernador en ausencia de Casal. Los movimientos parecen indicar que Scioli quiere desplazar al ministro de Justicia y Seguridad y desdoblar al Ministerio. Lentamente va asomando el nombre del sucesor que quiere Scioli para Seguridad con el apoyo de la Casa Rosada: el actual secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni.
Sergio Berni había asumido como vicepresidente primero del Senado en diciembre pasado, cargo que abandonó al ser convocado por la Nación para asumir como secretario de Seguridad. Es un hombre cercano al vicegobernador Gabriel Mariotto (enfrentando con Scioli en puntos centrales de la gestión), que sería el punto de acuerdo entre el mandatario provincial y Mariotto. Berni tomó un gran protagonismo con su intervención en el paro de camioneros que ocasionó un desabastecimiento de combustible. De su fuerte perfil se desprende que Scioli lo tendría como primer nombre en caso que logre la renuncia de Casal.
Llegó la hora de De Lucía
El otro tema que sacudió a la Provincia esta semana tiene que ver con la asunción de Nora De Lucía al frente de la cartera educativa luego del portazo, con denuncia incluida, de Silvina Gvirtz. El foco está puesto en la posibilidad de que haya un ajuste en esta área.
Es que en su salida, la ex ministra Gvirtz denunció que desde la administración de Scioli le habían advertido sobre una intervención en la cartera para cortar con prácticas de desperdicio monetario, principalmente en las “cajas chicas” de cada dirección, que han duplicado y hasta triplicado sus gastos.
Desde el gobierno provincial salieron, enfáticamente, a desmentir esa interpretación del reajuste en el presupuesto. El jefe de Gabinete, Alberto Pérez, defendió el Plan Integral de Presentismo y alegó que "el promedio de ausentismo docente nacional es del 24,18 por ciento, y el provincial se encuentra en los rangos similares", por lo que debía mejorarse el sistema de licencias médicas.
Pero Gvirtz aseguró que le solicitaron "medidas de ajuste”, y desmintió que el 24 por ciento de los maestros se ausente por enfermedad porque, aseveró, sólo al 11 por ciento.
El primer anuncio de Nora De Lucía, llegó este viernes, un día después de haber asumido, cuando confirmó que en su gestión se incrementarán los controles para reducir el ausentismo docente.
En ese sentido, la flamante funcionaria explicó que "el alta y la baja de docentes se hace a mano", una situación que genera grandes desprolijidades en la administración de un sistema que cuenta con "322 mil maestros, 522 mil cargos docentes, cuatro millones de chicos y veinte mil establecimientos educativos".
A partir de esta situación la ex senadora adelantó que se trabajará en una "sintonía fina con herramientas de administración" para avanzar en un sistema de altas, bajas e inasistencias que funcione "medianamente en línea".
Por último, recordó que el sistema educativo bonaerense es el "más grande de América Latina" e insume "más del 35 por ciento del presupuesto de la Provincia". "Imagínese lo que sería un desvío de sólo el 5 por ciento", argumentó.
El sistema online se aplicó durante la gestión en la década del ’90 de Graciela Giannettasio al frente de Educación, pero la herramienta no prosperó. Sin embargo, hoy la tecnología ha avanzado a grandes pasos y puede llegar a funcionar.
Los gremios docentes mayoritarios no se oponen a esta herramienta pero advirtieron que están en estado de alerta ante los rumores de ajustes que por ahora desmiente la flamante directora general de Cultura y Educación.